Perdió a dos amigos en el terremoto de Venezuela y convirtió su academia de baile en un centro de ayuda

Dickson Morales vive en Huancayo desde hace diez años. El terremoto en Venezuela le arrebató a dos amigos y mantiene a otros dos desaparecidos. En lugar de quedarse de brazos cruzados, convirtió su academia de baile en un centro de acopio para ayudar a los damnificados.
TERTerremoto en Venezuela: profesor en Huancayo convierte su academia de baile en centro de ayuda
Adelina R. Castro
Adelina R. Castro
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Dos amigos suyos murieron y otros dos están desaparecidos tras el terremoto que sacudió Venezuela el miércoles 24. Dixon Morales Peña es profesor de danza y, antes de venir al Perú hace diez años, trabajó como rescatista voluntario. En Venezuela todavía viven su madre y su hermano. Hoy carga con el dolor de la tragedia y con la rabia de no poder hacer más, un sentimiento que comparten muchos venezolanos que salieron de su país sin saber cuándo, ni si, podrán volver, ni siquiera en momentos como este.

Con esa pena, Dixon y su esposa decidieron organizar una pequeña campaña de donaciones entre los alumnos de Latinos Baile, la escuela de danza afrocaribeña que dirigen desde hace años.

“Nos enteramos de un llamado de hermanos venezolanos en Lima y quisimos sumarnos, aunque fuera con una campaña chiquita entre nuestros alumnos. Pero el mensaje se corrió y llegó a toda la comunidad venezolana de Huancayo, que empezó a traer su granito de arena”, cuenta.

La academia, donde antes se bailaba bachata, salsa y merengue, se convirtió en un centro de ayuda. En la oficina se acumulan medicamentos, alcohol, algodón e insumos médicos. En otro salón hay botellas de agua, víveres, pañales y herramientas. Y la pista de baile, que antes era para ensayar pasos, ahora es un lugar de encuentro y apoyo mutuo.

“Varios paisanos han perdido a personas queridas. Entre nosotros nos consolamos, nos escuchamos, nos desahogamos, sin juzgar a nadie. Todos estamos afectados, preocupados y también furiosos, porque el gobierno no está ayudando. Todavía hay gente bajo los escombros. Hay quienes lo perdieron todo.”

Su esposa Louisiana Hernández lo ayuda a recibir las donaciones que llegan a pie o en moto, entre abrazos.

Dixon fue rescatista voluntario y participó en un operativo por inundaciones, así que sabe de cerca lo que significa este tipo de desastre.
“No hay manera de medir todavía la tragedia. Vamos a tardar meses en saber realmente qué pasó, hasta qué punto es grave. Hay zonas a las que no llega ayuda porque Venezuela no estaba preparada para algo así”, explica.

Agradece a sus compatriotas, a las empresas, a las iglesias y a los peruanos que están donando, y asegura que todo llegará a quienes lo necesitan.

“Aunque estemos lejos, con las manos atadas y el duelo encima, queremos ayudar. Dos amigos ya no están, dos siguen desaparecidos. Eran personas de mi camino como profesor de danza”, dice, con la tristeza marcada en la voz.

Dixon Morales y su esposa reciben donaciones en su academia de baile, convertida en un centro de acopio para ayudar a los damnificados del terremoto.

Dónde donar

Las donaciones se reciben en Latinos Estudio de Baile (Jr. Amazonas 124, espalda de Open Plaza) hasta las 8 de la noche de este sábado 27 de junio, en horario de 10 a.m. a 8 p.m. Desde el lunes, el punto de acopio será entre la Av. Huancavelica y 13 de Noviembre.

“El domingo clasificamos y embalamos todo. El lunes lo enviamos a Lima, a la ONG de Óscar Pérez, que está coordinando con la cancillería venezolana el envío en cuanto haya vuelos disponibles. El terremoto también dañó el aeropuerto de Caracas”, cuenta.

Por lo que le cuentan familiares y amigos, en la zona del desastre hay total incomunicación, sin luz ni internet. Le han hablado de gente que ayuda con lo que tiene a la mano, sin herramientas ni maquinaria, entre edificios derrumbados. “Los daños son incalculables. El gobierno no estaba preparado”, le dicen.

Qué se necesita

Lo más urgente son insumos médicos: guantes, mascarillas, gasas, antibióticos, analgésicos, vitamina K, adrenalina, alcohol y alcohol yodado, para atender a quienes salen de los escombros con heridas y traumatismos.

También hacen falta alimentos no perecibles (enlatados, avena, fideos, arroz, azúcar, harinas de preparación rápida) y leche en fórmula para niños, ya que varios hospitales pediátricos y de neonatología resultaron afectados.

Se necesitan además herramientas para remover escombros: cinceles, martillos, algún tipo de pinza para cortar fierros, lentes de protección, cascos y guantes de cuero. Por ahora, dicen, la ropa y las frazadas no son prioridad.

Para empacar todo se necesitan cajas de cartón, cinta de embalaje y bolsas con plástico de burbujas para proteger los medicamentos.
“Es abrumador pensar en todo lo que está pasando allá. Nos afecta de mil formas estar lejos y no poder viajar. Estamos de luto, con una impotencia enorme, esperando que no se repitan estos desastres. Le pedimos a Dios que ya pare, que no haya más réplicas, porque dificultan el rescate”, dice.

Morales Peña comenta que Lima es, según entiende, la ciudad con más venezolanos en el mundo, más de un millón, y que en el valle del Mantaro viven entre tres mil y tres mil quinientos venezolanos.

Edificios colapsados y labores de rescate marcan el panorama tras el doble terremoto que devastó varias zonas de Venezuela. Foto: AFP.

Dixon llegó al Perú hace diez años con su esposa y sus hijos. Al principio sufrieron discriminación, pero con esfuerzo lograron levantar la academia de baile donde ambos enseñan. También es docente en el centro cultural de la Universidad Continental.
Hoy muestra con orgullo las copas y premios que ha ganado con sus alumnos, ahora junto a cajas de mascarillas, botellas de agua oxigenada, medicamentos y sueros que está enviando, con todo el corazón, a su querida Venezuela.