La Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP) se encamina a su aniversario número 67 en medio de una de las crisis institucionales más profundas de su historia reciente. Desde diciembre de 2025, el proceso para elegir rector y vicerrectores permanece paralizado tras disputas judiciales, cuestionamientos al Comité Electoral y conflictos internos que terminaron trasladándose al Poder Judicial.
En tanto, estudiantes de Ingeniería y otras facultades protagonizan hasta la tarde de este jueves el cuarto día de toma del campus universitario como medida de protesta para reactivar la construcción del pabellón de Ingeniería y Arquitectura, y sanción para catedráticos sindicados de acoso sexual en la facultad de Sociología.
Todo esto pasa en una universidad que funciona con autoridades encargadas desde el 3 de diciembre de 2025, luego del vencimiento del periodo del exrector Amador Vilcatoma Sánchez.
En ese escenario aparece La universidad por dentro: crisis de sentido e institucionalidad, el nuevo libro del docente y exdecano de Trabajo Social, Ricardo Soto Sulca, escrito y compilado con el sociólogo Américo Meza Salcedo. El texto funciona como una radiografía crítica sobre el deterioro político, académico y ético de la universidad pública.
“La universidad se está cayendo como institución”, afirma Soto en una conversación con Huanca York Times.
De la mística comunal al botín del sueldo
Fundada el 16 de diciembre de 1959 gracias al impulso de comunidades campesinas de la región central, la UNCP nació como uno de los principales proyectos educativos del centro del país. Más de seis décadas después, Soto considera que ese espíritu institucional fue reemplazado por una lógica de cuotas de poder y disputa administrativa.
“La lucha por el rectorado ya no es por ideas: es por el sueldo”, afirma.
El investigador sostiene que la proliferación de nueve candidaturas en los últimos procesos electorales refleja la ausencia de un proyecto universitario común.
“Aparecen nueve candidatos porque quieren recibir los 25 mil soles como rector. No porque quieran hacer algo por la universidad”, dice.
En su lectura, la disputa política dentro de la universidad dejó de girar alrededor de propuestas académicas y pasó a concentrarse en cargos, administración de recursos y control interno.
“Lo único que quieren es el cartílago del hueso”, señala y recuerda una frase que —según cuenta— escuchó hace años de un antiguo docente universitario.

Crisis institucional y judicialización
La actual crisis comenzó a profundizarse durante el proceso de elección de nuevas autoridades convocado en 2025. Parte del conflicto se concentró en la participación del exvicerrector académico Elí Teobaldo Caro Meza como candidato, situación que derivó en recursos judiciales, observaciones legales y disputas con el Comité Electoral.
La Asamblea Universitaria terminó suspendiendo las elecciones en diciembre de 2025 mientras continuaban los procesos judiciales relacionados con el caso.
Según Soto, la universidad trasladó al Poder Judicial conflictos que antes resolvía internamente. “Cuando no pueden resolver sus problemas, los mandan al Poder Judicial para que decida por ellos”, sostiene.
En los meses siguientes, el escenario institucional se agravó con nuevos cuestionamientos al proceso de elección de representantes universitarios, denuncias sobre presuntas irregularidades en listas electorales y disputas por la instalación de la nueva Asamblea Universitaria, incluyendo presuntas firmas falsas en la presentación de una de las listas para el máximo órgano de gobierno universitario.
Así, otra vez por orden judicial, la instalación de la nueva Asamblea Universitaria, quedó suspendida. “No tenemos asamblea universitaria, no tenemos comité electoral. Hay una crisis total”, afirma Soto.
Para el docente, la toma estudiantil y el malestar que atraviesa el campus son síntomas visibles de un deterioro que la universidad arrastra desde hace varios años.
“El doctorado como violencia simbólica”
Uno de los capítulos más polémicos del libro plantea la idea del “doctorado como violencia simbólica”.
Soto cuestiona que el grado académico haya terminado convertido en una herramienta de jerarquización antes que en un reconocimiento a la producción intelectual. “El reconocimiento debe ser por el conocimiento, no por el grado”, afirma.
Su crítica apunta a una cultura académica donde el doctorado funciona como símbolo de autoridad y distancia dentro de la universidad.
“Acá creen que el doctorado les da prestigio y autoridad sobre los demás. Todo es doctor, doctor, doctor”, dice y recuerda su experiencia en la Pontificia Universidad La Católica (PUCP), de Lima, donde realizó estudios doctorales. Ahí, señala, encontró relaciones más horizontales entre docentes y estudiantes. “Mi asesor me dijo: ‘Yo soy Martín y tú eres Ricardo’. Acá, en la UNCP, eso no pasa”.
La endogamia académica
Otro de los conceptos centrales del libro es la “endogamia académica”: docentes que realizan pregrado, maestría y doctorado dentro de la misma universidad, reproduciendo los mismos círculos intelectuales y limitando la circulación de nuevas ideas.
Según Soto, gran parte de los docentes de la UNCP no busca especializarse ni producir conocimiento, sino cumplir requisitos para ascender administrativamente. “No quieren capacitarse; quieren ascender”, afirma.
Para el investigador, esta lógica terminó generando una universidad “cerrada sobre sí misma”, con escasa movilidad académica y poca producción intelectual de impacto, con una “chatura intelectual”.
El problema de la gestión
La crítica de Soto no se limita al plano político o académico. También cuestiona la capacidad de gestión de las sucesivas autoridades universitarias.
Según afirma, la universidad perdió capacidad para formular proyectos, conseguir financiamiento externo y ejecutar adecuadamente sus propios recursos.
“La universidad devuelve plata porque no termina haciendo los gastos ni puede cubrir el 100% de lo que le asignan”, sostiene.
Ricardo Soto cuestiona además que la universidad no haya aprovechado mecanismos como Obras por Impuestos para financiar infraestructura y laboratorios. “Hay fondos, hay cooperación internacional, hay plata. El problema es que nadie gestiona”, dice y recuerda que “eso también es universidad”.
Camino al aniversario 67
El próximo 16 de diciembre, la UNCP cumplirá 67 años de creación institucional. La fecha recuerda la fundación de la universidad en 1959 y el impulso de comunidades campesinas que promovieron su creación en la región central del país.
Pero para Soto, el aniversario encuentra hoy a la universidad atravesando una crisis de identidad y conducción institucional.
¿Qué van a festejar?
“Hay todo por arreglar”.


