A escasos seis días de las Elecciones Generales 2026 permanece la incertidumbre respecto a los ganadores. De lo que sí estoy seguro es que habrá segunda vuelta.
La última encuesta de Ipsos (calientita, elaborada y publicada en abril) coloca en un cómodo primer lugar a Keiko Fujimori con 18.6%. Increíble, pero cierto.
La lucha fratricida, vamos a llamarla así, es quién quedará en segundo lugar para disputar la segunda vuelta. En la reciente fotografía y como gran sorpresa aparece Carlos Álvarez con 12.1%, desplazando a Rafael López Aliaga al tercer lugar con 10.9%.
Roberto Sánchez está cuarto con 9.0% y el resto de candidatos viene detrás con menor votación, y los veo muy difícil que remonten, salvo un milagro, ya que en este país todo podría suceder.
¿Por qué Keiko lidera si ella gobierna el país desde el Congreso, después de la caída de Pedro Castillo, con los resultados que todo el Perú conoce? Inestabilidad política, un país que se pudre en corrupción (incluida ella misma) y hondamente lacerada por la delincuencia e inseguridad ciudadana. A todo ello se suma su nefasto historial político.
Carlos Álvarez. No hay duda que somos un país hambriento de pan y circo. Nos fascina la farándula y el espectáculo, los imitadores y chistosos. Pues, no se explica cómo un señor que aplaudía y lanzaba hurras en los mítines de Alberto Fujimori se ubique segundo en las encuestas. Con razón hasta Susy Díaz llegó a ser parlamentaria.
Rafael López Aliaga no pasa de bocón, matón y demagogo.
Roberto Sánchez, pese a que convivió con el pacto mafioso, subió en la pelea. Por cierto, que colgarse del saco de Pedro Castillo le rinde réditos.
Alfonso López Chau, que en un inicio prometía, se desinfló. Demostró ser un buen académico, pero no es político. Hasta César Acuña lo supera en las encuestas. Le faltó maña para debatir y no aprendió a lidiar en un escenario cruel de ataques arteros.
Jorge Nieto, igual. Toda su imagen se vino abajo con errores garrafales que cometió.
Y como una confesión final y personal, me satisface decir que serán borrados de la existencia política Perú Libre de Vladimir Cerrón y el Apra, pues no pasarán la valla electoral del 5.0%. Tampoco superará, lamentablemente, la llamada nueva izquierda nucleada en la alianza Venceremos.

