La cordillera Chonta, en Ayacucho, ha perdido más del 92 % de su superficie glaciar en las últimas cuatro décadas, afectando la disponibilidad de agua y actividades tradicionales como la crianza de alpacas.
Frente a esta realidad, la comunidad de Santa Fe, en el distrito de Paras (Cangallo), recuperó una práctica ancestral: las qochas, pequeñas lagunas artificiales que almacenan agua de lluvia para abastecer bofedales y pastizales durante la época seca.
Desde 2008, los comuneros impulsan un sistema de siembra y cosecha de agua que también incluye zanjas de infiltración, conservación de suelos y protección de humedales altoandinos.
La experiencia se ha convertido en un referente nacional de adaptación al cambio climático e incluso ha servido de base para iniciativas públicas orientadas a enfrentar la escasez hídrica en diversas regiones del país.
En los Andes ayacuchanos, la sabiduría ancestral demuestra que puede ser una herramienta clave para enfrentar los desafíos ambientales del presente y del futuro.
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