Olinda, la picaronera que le atribuye al Tayta Padre su sanación del cáncer y hoy cuida al patrón de Huancayo

Olinda Sotelo Salazar es la mayorazga de la fiesta del Tayta Padre desde hace 20 años. Continúa el legado de su esposo, Jorge Orihuela Parodi, a quien el historiador Aquilino Castro Vásquez identificó como uno de los continuadores de esta celebración huancaína.
Olinda Sotelo, la mayorazga del Tayta Padre que asegura haber superado el cáncer gracias a su fe
Adelina R. Castro
Adelina R. Castro
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Hace un año, Olinda Sotelo Salazar viuda de Orihuela enfrentaba una de las pruebas más difíciles de su vida: el cáncer. Hoy, recuperada y a pocos meses de cumplir 70 años, continúa organizando la festividad de la Santísima Trinidad, el patrón de Huancayo, convencida de que su permanencia es obra del ‘Tayta Padre’.

“Gracias al Padre Eterno sigo aquí”, dice con emoción.

Conocida por todos como ‘Olindita’, es la mayorazga de la festividad desde hace 20 años. Su misión es custodiar una tradición centenaria que cada año reúne a cientos de fieles alrededor de la imagen de la Santísima Trinidad, llamada cariñosamente por los huancaínos ‘Tayta Padre’ o ‘Padre Eterno’.

Nacida el 15 de julio de 1956 en el barrio del Cerrito de la Libertad, ‘Olindita’ ha dedicado gran parte de su vida a preservar las costumbres de Huancayo. Además de ser la guardiana de esta celebración religiosa, es una reconocida picaronera huancaína. Aprendió el oficio de su madre cuando apenas tenía nueve años y hasta hoy continúa preparando sus tradicionales picarones en la urbanización San Antonio.

Legado

Su historia está estrechamente ligada a la festividad. Durante 44 años compartió su vida con Jorge Orihuela Parodi, uno de los impulsores de la fiesta moderna de la Santísima Trinidad. Junto a él formó una familia y también una vocación de servicio hacia el Tayta Padre. Su esposo falleció hace cuatro años, pero su legado permanece vivo en cada celebración.

La relación de la familia con la festividad se remonta a varias generaciones. Según el historiador Aquilino Castro Vásquez, en 1935 Daniel Jaime Marmolejo reestableció la celebración de la Santísima Trinidad y asumió su organización. Décadas después, esa responsabilidad fue continuada por su sobrino Jorge Orihuela Parodi, esposo de Olindita, quien dedicó gran parte de su vida a preservar esta tradición huancaína.

Con el avance de la enfermedad de Alzheimer que afectó a su esposo, Olindita asumió progresivamente toda la responsabilidad del mayorazgo.

“No es un cargo sencillo. Hay mucho trabajo y coordinación con priostes, párrocos y fieles. Lo hacemos por fe. Tayta Padre me ayudó en momentos muy difíciles y sé que también ha bendecido a muchas personas”, afirma.

El retrato de Jorge Orihuela Parodi acompaña la imagen del Tayta Padre durante la festividad que ayudó a preservar durante gran parte de su vida.

Municipalidad prohíbe los castillones

Este año, uno de los principales desafíos fue adecuarse a la ordenanza municipal que prohíbe la quema de fuegos artificiales en la Plaza de La Constitución. Tras varias coordinaciones, los priostes aceptaron trasladar esta actividad a sus respectivos barrios.

“Huancayo ya no es un pueblo pequeño. Debemos cuidar nuestro patrimonio y mantener la tradición con orden y respeto”, señala.

La festividad comenzó el 22 de mayo con las novenas diarias en la Catedral de Huancayo. El 30 de mayo, durante la víspera, la imagen del Padre Eterno será llevada al atrio para recibir el homenaje de los morenos, la capitanía y los priostes. Esa noche también regresarán antiguas costumbres, como la adoración especial al patrón y el canto colectivo del ‘Yo soy huancaíno’, que iniciará desde las 6 de la tarde.

Vuelven las tradiciones

El día central será el 31 de mayo. La misa solemne se celebrará a las 11 de la mañana y posteriormente la imagen recorrerá la Plaza de La Constitución sobre alfombras florales elaboradas por los propios priostes.

También volverán tradiciones que durante años dejaron de practicarse, como las cintas que salen del anda y son llevadas por los priostes como símbolo de respeto y devoción.

“Después de muchos años volveremos a compartir la chicha de jora con el público mientras las bandas y los morenos rinden homenaje al Tayta Padre”, comenta.

La festividad contará con 16 bandas provenientes de Huancayo, Jauja y otras regiones del país. La gastronomía también tendrá un lugar especial, con platos tradicionales como la picanteada, el cuy colorado, las torrejas y el infaltable huallpachupe.

Mientras tanto, Olindita seguirá atendiendo su puesto de picarones en el barrio de San Carlos y cumpliendo con las responsabilidades del mayorazgo. A pocos meses de llegar a los 70 años, espera que uno de sus hijos continúe la tradición familiar.

“Todo está en manos de Dios. Mientras él me dé fuerzas, seguiré aquí”, afirma.

Antes de ingresar a una de las novenas, deja un mensaje para las nuevas generaciones:

“La fiesta continúa. Solo debemos aprender a organizarnos y cuidar nuestro patrimonio. Huancayo ha crecido y debemos enseñar a los jóvenes a respetar nuestra fe y nuestra historia”.

El historiador Aquilino Castro Vásquez menciona a Jorge Orihuela Parodi en su libro Kayanchiclami como continuador de la festividad de la Santísima Trinidad.