Ya no bastan el “bla bla bla” ni las imploraciones. Frente a un sujeto arrogante y prepotente que se cree el dueño del Mundo, tiene que asumirse el derecho a la legítima defensa con las armas.
El bombardeo criminal a Venezuela y el secuestro delincuencial de su presidente Nicolás Maduro, nos obliga a levantar la voz y asumir una clara posición política. Somos blanco o negro. Ya basta de las medias tintas.
Sin hay alguna “virtud” que posee el agresor Donald Trump es que amenaza y luego cumple. Aunque utiliza la madrugada, como es su costumbre, para dar el zarpazo cuando todos duermen.
Mientras EE.UU. ataca el resto del Planeta se la pasa, únicamente, con lanzarle meras críticas legaloides. Hoy se trata de defender a Venezuela contra la agresión criminal norteamericana. ¿Qué esperan Rusia y China para asumir una defensa frontal contra el descaro de un sujeto que con todo desparpajo dice que las riquezas de Venezuela, como el petróleo, le pertenece a los Estados Unidos?
Hay que ser tan sinvergüenza y “cullucara” para espetar tamaña palabrota.
Por si no recuerdan. Cuando se dio la revolución cubana el año 1959, el entonces presidente de los Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, pretendió invadir la Isla, pero tuvo que parar la mano cuando se enteró que la entonces Unión Soviética con Nikita Jruchov había colocado misiles atómicos apuntando contra Florida.
Por consiguiente, una defensa armada justa no significa ser guerrerista, sino defender lo que es tuyo, lo que le pertenece a tu pueblo y a la Patria.
En estos momentos comenzó a la librarse en los foros internacionales la batalla diplomática y legal. Pero, eso a Trump le llega. Yo lo dijo que está listo para ejecutar en cualquier momento una segunda agresión armada contra Venezuela.
Y no solo eso. Ha designado a Marco Rubio (enemigo jurado del chavismo) como el nuevo “coordinador” para una transición electoral en Venezuela. Preguntamos, con qué derecho.
Defender hoy a Venezuela es defender la Patria grande, toda América Latina como lo hizo el gran Libertador Simón Bolívar.

