Buzos de la PNP enfrentan la basura del río Mantaro en busca de desaparecidos

Sumergidos entre basura y oscuridad, los buzos de la PNP buscan cuerpos que el río se niega a devolver, mientras el policía Miguel Vilca Ccosco, desaparecido hace una semana, aún no aparece
Buzos de la PNP se sumergen entre residuos flotantes en el río Mantaro mientras continúan la búsqueda del policía Vilca.
Adelina R. Castro
Adelina R. Castro
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No vuelan ni atraviesan paredes, pero cada vez que alguien desaparece en el río Mantaro, el equipo acuático de la PNP se lanza a sus aguas turbias. Se sumergen en sus profundidades y recodos, buscando un cuerpo. Llevan años haciéndolo, y durante todo ese tiempo, una de sus mayores dificultades ha sido la basura, toneladas de residuos que flotan o yacen en el fondo, obstaculizando cada operación.

El enemigo no está bajo tierra, está en la superficie. Cada residuo que se arroja termina aquí. La culpa, dicen, es la misma de siempre, una cultura ciudadana inexistente.

“Si la gente no deja de tirar basura, ningún héroe aguantará esta carga para siempre”, advierte uno de los buzos mientras enrolla la cuerda de rescate.

Desde tempranas horas, la Brigada de Búsqueda y Rescate de la Unidad de Salvataje de la PNP de Lima, conocida también como los hombres anfibios, se prepara para otra jornada. Integrada por el Capitán PNP Edson Céspedes Robles, el Suboficial de Segunda PNP Edgar Baca Rojas, el Suboficial Primero PNP Héctor Flores Sosa y el Suboficial de Segunda PNP Carlos Balvín Gutarra, esta unidad se sumerge hasta más de siete metros de profundidad en las aguas caudalosas y oscuras del Mantaro.

Cada día, alistan sus trajes de neopreno, botellas de aire comprimido, compresores de alta presión, máscaras full face, aletas, sogas especiales y, sobre todo, la energía de un corazón acuático que late con un solo propósito, encontrar a quien aún no regresa a casa y consolar a quienes, desde la orilla, lloran sin perder la esperanza.

“La contaminación del río nos dificulta la visibilidad y no nos permite trabajar como deberíamos”, comenta uno de los buzos mientras ayuda a su colega a sumergirse una vez más.

Son héroes sin capa que enfrentan el frío de las profundidades, la basura que enturbia las aguas y las inclemencias del clima para responder al dramático llamado de los cuerpos desaparecidos.

Mientras tanto, aún no aparece el cuerpo del policía Miguel Vilca Ccosco, de 24 años, desaparecido hace una semana.