Primera vuelta: el país que revelan las urnas

Lecciones de la primera vuelta
Jorge Rodríguez Ríos
Jorge Rodríguez Ríos
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Los resultados de la primera vuelta electoral en el Perú nos dejan múltiples lecciones y temas para el análisis. Estos reflejan el país que se ha ido configurando tras procesos históricos decisivos como la reforma agraria, el conflicto armado interno, el impacto del neoliberalismo, la recuperación de la democracia en los años 2000 y la persistencia de políticas incapaces de revertir una desigualdad que, incluso en democracia, no ha dejado de crecer.

Menciono estos episodios en relación con la primera vuelta porque constituyen la única forma rigurosa de comprender sus resultados y el mensaje político que estos intentan transmitir. Entender la materialidad y su devenir histórico —es decir, las condiciones económicas y sociales de nuestra sociedad y su evolución en el tiempo— permite explicar las expresiones políticas existentes, así como a los votantes y sus preferencias.

En ese marco, conviene recordar una máxima de la teoría política y social, hoy muchas veces desplazada por análisis superficiales propios de redes sociales e “influencers”: los partidos políticos son la expresión organizada de los intereses de clase. La materialidad define la conciencia y la ideología de los individuos, las cuales se expresan en partidos políticos o, como en esta elección, en plataformas electorales.

 

“La reforma agraria constituye, probablemente, el cambio estructural más democratizador en la historia de la República”

 

Por ello, resulta fundamental formular preguntas que vayan más allá del análisis del discurso y de la imagen —es decir, de la forma—: ¿qué intereses expresan los partidos políticos o plataformas electorales?, ¿qué sujetos sociales se organizan y se sienten representados en estas expresiones? Y en el terreno concreto de la coyuntura política, ¿qué posición asumen en la disputa real del poder?

En ese sentido, y reconociendo los límites de una columna breve para desarrollar un análisis sociológico, antropológico e histórico más profundo, quisiera plantear una idea central para comprender los resultados electorales desde esta perspectiva. La reforma agraria constituye, probablemente, el cambio estructural más democratizador en la historia de la República. A partir de ese proceso, el Perú ingresó formalmente a la “modernidad”, con relaciones de producción y sociales propias del sistema capitalista, en el campo, dejando atrás de manera definitiva la llamada “semi-feudalidad”.

Los hijos de esos campesinos liberados fueron, en última instancia, quienes derrotaron la subversión durante los años de violencia política. Posteriormente, se insertaron en el modelo neoliberal implementado durante la dictadura fujimorista de dos formas principales: como trabajadores precarizados, tanto en el ámbito urbano como rural —la gran mayoría—, y como parte de una burguesía emergente, extendida a lo largo del país, con un origen social distinto al de la élite tradicional de raíz europea.

 

“Los partidos políticos son la expresión organizada de los intereses de clase. La materialidad define la conciencia y la ideología de los individuos”

 

Esta nueva configuración social y económica revela el rostro de un país profundamente desigual, pero también más complejo y contradictorio de lo que sugieren categorías simplistas como izquierda y derecha. Se trata de una sociedad que evidencia avances y progresos, pero también retrocesos y regresiones, y que no puede entenderse al margen del giro político global, pese a que algunas narrativas pretendan aislarla de este contexto.

Este enfoque ofrece claves para interpretar la política actual, la situación de los partidos y plataformas electorales, sus militantes, sus votantes y, en última instancia, el país que somos. Solo a partir de esta comprensión será posible plantear caminos que nos conduzcan hacia un nuevo estadio como sociedad.

Con estas ideas —sin pretender conclusiones cerradas, sino más bien contribuir al debate público y superar las narrativas simplificadoras de las redes sociales— inicio una nueva etapa: la escritura semanal de esta columna, cada miércoles, en este medio de comunicación,