La reciente visita a China de la presidenta Dina Boluarte ha confirmado no solo la inauguración del colosal megapuerto de Chancay en noviembre de este año; sino también ha definido la suscripción de varios protocolos comerciales para exportar nuevos productos del Perú hacia el inmenso mercado chino.
Obviamente, los acuerdos establecidos con China no son de ahorita, sino es el resultado de varios años de trabajo que se iniciaron mucho antes de que asuma el gobierno Dina Boluarte. Por consiguiente, Dina, pues, no podrá “ganarse indulgencias con avemarías ajenas”.
La suscripción de protocolos fitosanitarios, que implican requisitos de inspección, cuarentena y sanidad veterinaria, permitirá que el Perú exporte a China nuevos productos agropecuarios, como son uva fresca, carne de burro, así como pieles de burros y caballos destinados a la transformación.
Y a mediano plazo se proyecta vender granadas y pecanas, al igual que carne de porcino y vacuno.
Estos productos se sumarán a los arándanos, paltas y mangos, café, kión, cacao, maca, quinua, ajonjolí, palta, piña, cúrcuma, papa nativa que ya se exportan. Textiles como confecciones, hilados, tejidos de fibra animal. Acuícolas como la trucha, animales menores como el cuy, así como productos de artesanía. Todos ellos de gran potencia exportadora.
Y en minería ni qué decir, contándose, principalmente cobre, hierro y zinc.
De lo que se trata es posicionar nuestros productos en los mercados más importantes del mundo, que permita superar los 11 mil 500 millones de dólares anuales en agroexportaciones.
El Perú ha invitado, también, a China a invertir en Transporte y Telecomunicaciones, como la construcción de trenes, ampliación tecnificada de internet y cerrar la brecha digital existente.
De otro lado, la entrada en funcionamiento del megapuerto de Chancay, ejecutada con financiamiento chino, colocará al Perú a la vanguardia en toda Sudamérica de las exportaciones e importaciones de productos y bienes que salen y llegan por el mar. El comercio de los países del Pacífico Sur con el Asia se acortará y será más intenso.
Cabe precisar que el diseño de esta obra se efectuó el año 2011 y su construcción arrancó el 2016. Vale decir, lo único que hizo Dina Boluarte en China fue santificar proyectos que ya venían en marcha desde hace tiempo y que solo faltaba darles la bendición.
Finalmente, es conocida la filosofía con la que viene trabajando China con el resto de países del mundo. Cual es el “futuro compartido, para construir un mundo abierto, inclusivo, de paz duradera, seguridad universal y prosperidad común y beneficio mutuo”.