Hugo Coya: “Mis obras resaltan la participación de peruanos en hechos universales”

El periodista, autor de libros de no ficción como Estación Final, Polvo en el Viento, Los Secretos de Elvira y Memorias del Futuro, presentará en Huancayo El último de la Torre, su primera novela y séptimo libro.
Periodista Hugo Coya presentará su primera novela en Huancayo. Foto. Andina
Share on facebook
Share on whatsapp
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on print

El periodista y escritor Hugo Coya llegará a Huancayo este domingo 19 de junio, a la duodécima edición de la Feria del Libro Zona Huancayo (Felizh), a presentar El último en la Torre, su primera novela y séptimo libro, que relata la historia del peruano Ludovico Hurwitz, el último hombre fusilado por la guardia escosesa, en Londres, en 1916, en la primera guerra mundial.

Huancayo será la segunda ciudad en la cual Coya presentará El último en la Torre, luego de Ayacucho.

¿Qué lo ha llevado a esa decisión, de presentar su libro en una ciudad diferente de Lima?

Soy un ferviente opositor del centralismo. Considero que Lima siempre esta mirándose el ombligo y que en general creemos que Lima es el Perú. En realidad el Perú somos todos. Eso lo he mantenido a lo largo de mi trayectoria. Entonces, conversando con la editorial y dado que es mi primera novela, les dije que quiero comenzar por otras provincias que no sean la capital.

Usted es un escritor de no ficción. ¿Le ha sido fácil pasar a la ficción con esta novela?

Mis otros libros se han basado en hechos, en documentos, entrevistas. En este caso decidí incursionar en la novela, porque si bien el 90 % de los hechos narrados en esta obra son reales, hay un 10 % que no he podido contrastar. O sea, he recibido la información pero no tengo la suficiente certeza de que los hechos habrían ocurrido tal cual. Por una cuestión de honestidad con el lector he decidido decirle, oye, estos hechos, la mayoría de lo que vas a leer son ciertas, pero hay otras que no.

Una práctica que deberíamos observar los periodistas…

Precisamente para preservar el respeto que tengo a la labor periodística y a los escritores de no ficción, decidí transparentar esto y me siento muy entusiasmado por mi novela que esté teniendo un gran acogida por el público y por la crítica. Eso es poco usual.

Varias sus obras de no ficción abordan la guerra y de peruanos participando en ella. ¿Por qué?

La mayoría de mis obras resaltan la participación de peruanos en hechos universales, como la primera guerra mundial, el levantamiento de Fidel Castro en Bolivia, donde participaron peruanos y algunos huacaínos, y en este caso, en un hecho del cual no existe literatura, que la última persona fusilada en la Torre de Londres sea un peruano, me parece importante de ser difundido.

Pero más allá de eso, mi libro trata de algo que también menciono en otras obras; el racismo, la discriminación, y la xenofobia que estuvieron vinculados con este caso. O sea, si este señor no hubiera sido peruano, si era europeo, de repente no habría sido ejecutado. Era culpable simplemente por su origen peruano. La policía partía con la premisa de que él tenía que ser culpable. Además, hay otro aspecto, y es la burocracia: Hay un pedido de información acerca de sus antecedentes y a la burocracia de Lima simplemente no le interesa. Hoy ocurre exactamente lo mismo con una persona que está en riesgo, o, sea pobre.

Bueno, también los peruanos hemos sido xenófobos, a veces promovido por el propio Estado, con los venezolanos, por ejemplo.

Y ocurrió antes con los japoneses, los chinos o los judíos. Hemos tenido diferentes episodios de xenofobia en nuestro país.  Mis libros, en este caso la novela, reflejan eso. Muchas veces abrimos los brazos al extranjero y otras no.

En su libro Memorias del Futuro, cuenta la historia de un huancaíno que se enroló en la causa del Che…

Llego a esta historia por la familia del huancaíno Lucio Edilberto Galván Hidalgo, llamado Eustaquio, que me busca a propósito de los 50 años de esta gesta en Bolivia y me comenta que tiene algunas cartas, documentos, que le habían dejado y lo guardaba en secreto por cierto temor a la forma en que murieron y las consecuencias que sucedieron después.

Lucio Galván había sido parte del Ejército de Liberación Nacional, la misma en que estuvo el poeta Javier Heraud, había estado en Cuba. Se integra luego junto con otros dos peruanos, José Cabrera y Juan Pablo Chang en 1967 en Bolivia, y debido a un soplo son perseguidos y muertos. Los restos de Eustaquio fueron hallados en el ’95 y están colocados en un memorial que tiene el Che Guevara en Santa Clara, en Cuba.