Son elecciones muy desgastantes, con fallas logísticas de la ONPE incluidas, que generaron retrasos en la entrega del material electoral en la jornada del 12 de abril. Eso provocó que varias mesas demoraran en instalarse e incluso que algunas recién funcionaran el lunes 13. A hoy 17 de abril, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, es fija para la segunda vuelta. No obstante, falta resolver quién la acompañará en una disputa que se dirime voto a voto, con Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú (JPP), y Rafael López Aliaga, de Renovación Popular (RP). En tanto ese pase se define al detalle, las plataformas sociales, hoy convertidas en uno de los principales espacios de comunicación, se llenaron de mensajes de hostilidad, racismo y clasismo frente a la posibilidad de que la izquierda se imponga sobre ‘Porky’.
Uno bien tiene a su candidato favorito o elegido; tras evaluar, considera el más adecuado, según sus conocimientos y/o valores. Sea cual sea su elección, no se recurre al racismo ni al clasismo ni se los normaliza buscando intentar validar una postura. Somos un país pluricultural y multiétnico, con raíces indígenas profundas que sostienen gran parte de nuestra identidad. Eso es lo que somos y no tendría por qué avergonzarnos. Vayamos donde vayamos, llevaremos con nosotros esa herencia predominante con orgullo. Por eso resulta inconcebible que se utilicen términos como “serrano”, “cholo” y similares de forma despectiva con el fin de menospreciar a los propios. En su limitación, el protofacho peruano convierte en desprecio aquello que habita en él y en los suyos.
“Las plataformas sociales […] se llenaron de mensajes de hostilidad, racismo y clasismo frente a la posibilidad de que la izquierda se imponga”.
Dentro de toda esa olla de discriminación, salió un representante que retrata con crudeza a ese sector. Se trata de Cristopher Puente Viena, de 25 años, streamer de Kick y uno de los personajes populares en la juventud peruana. No es la primera vez que este sujeto es expuesto por su discurso. Ya antes se refirió al físico de las huancaínas con un tono prejuicioso y banal. Esta vez, durante una transmisión, apuntó contra los votantes de la sierra, a quienes no solo atacó racialmente, sino que además convirtió su manera de hablar y sus costumbres en motivo de burla. Ahí están sus frases: “Serranos de mierda”, “Andinos burros”, “Si no fuera por Machu Picchu hablo para que boten una bomba”, “Desde ahora no voy a consumir mote ni cuy”, “¿Qué pasa, puneños (…) no les llega el oxígeno al puto cerebro”. ¿Cuánta ignorancia y cuánto odio pueden convivir en una sola persona?
Posteriormente, Cristopher, acorralado por la presión mediática, pidió disculpas “a quienes se sintieron ofendidos”, como si el problema fuera la supuesta susceptibilidad ajena y no el alcance y la gravedad de esas palabras. No entiende que lo suyo no se agota en un maltrato pasajero, ya que alimenta un lastre que afecta al Perú desde hace siglos. Por ahora, la Fiscalía Penal ya lo investiga preliminarmente por “comentarios racistas”. Y mientras él parece haber volteado la página y alista un viaje a Japón, la nación no debería hacer lo mismo. Es momento de que se siente un precedente firme y se actúe con todo el peso de la ley. De acuerdo con el Código Penal, se sancionan con pena privativa de libertad de entre 2 y 3 años “los actos de distinción, exclusión o restricción” —basados, entre otros, en la identidad étnica o cultural—; pena que puede elevarse hasta los 4 años cuando se difunden por internet.
“Ya es hora de dejar de tratar el racismo de escándalo y urge enfrentarlo tal como es: una violencia que degrada, quiebra y envilece”.
Ya es hora de dejar de tratar el racismo de escándalo y urge enfrentarlo tal como es: una violencia que degrada, quiebra y envilece. Es triste comprobar que, en esta tierra de todas las sangres, sigan apareciendo enfoques tan miserables como los de ‘Cristorata’, pero también personas que los siguen, celebran y defienden. Pasan los años y se supone que deberíamos evolucionar, entendernos mejor y buscar un proyecto de nación que esté por encima de nuestras diferencias. Sin embargo, el racismo continúa ahí, resquebrajando a la patria que arrastra sus fracturas. Más absurdo todavía es querer racear cuando lo que somos y lo que nos enorgullece como país nace justamente de lo que usan para menospreciar. Quedan dos meses para definir esta carrera presidencial y la polarización seguirá. No caigamos en la estupidez. Hagamos valer las ideas con pensamiento crítico, sin renunciar al respeto por el voto ajeno ni por el compatriota.

