Wolfgang Grozo, candidato presidencial por Integridad Democrática, se presenta como un conservador moderado. En las recientes semanas comenzó a sonar en medios y encuestas. Según el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), su intención de voto pasó de 0.4% en enero a 1.2% en febrero. Parte de ese crecimiento se explica por su exposición en redes sociales, donde viene construyendo una narrativa propia. Para entender esa estrategia digital, se revisaron los 21 videos publicados en su cuenta de TikTok durante los últimos 7 días. A diferencia de César Acuña —analizado en la columna pasada y cuyo contenido suele apoyarse en respuestas a ataques y dinámicas juveniles—, Grozo difunde clips de entrevistas y afirmaciones en los que expone directamente sus ideas. Su plan prescinde del entretenimiento y apuesta por un tono más serio.
En cuanto al perfil que proyecta en sus audiovisuales, ‘Wolf’ aparece como un hombre disciplinado y preparado, atributos que relaciona con su trayectoria de mayor general en retiro de la Fuerza Aérea y exdirector de Inteligencia de la FAP. A la vez, insiste en que no proviene de la política tradicional. Sin embargo, su nombre fue mencionado en el equipo de transferencia del expresidente Pedro Castillo —aunque él sostiene que fue sin su autorización—. Si se mira atrás, en su agrupación también hay rostros repetidos, por ejemplo, el cuestionado excongresista fujimorista Ángel Neyra o personajes tipo Willy Guzmán, con recorrido multipartidario, entre otros. Elementos que contrastan con la imagen de “outsider” que intenta alejarse de los “politiqueros de siempre”.
“A diferencia de otros candidatos que privilegian el entretenimiento en redes, Wolfgang Grozo apuesta en TikTok por clips de entrevistas y afirmaciones directas, construyendo una narrativa más seria sobre sus propuestas y su perfil político.”
Con respecto a sus principales ejes de discurso, su campaña gira alrededor del “Orden con seguridad” y “Rescatemos el Perú”. Con el primero plantea la mano dura frente a la delincuencia, con el uso del sistema de inteligencia para combatir el crimen y cárceles en las que los presos trabajen, además de la promesa de que en seis meses empezarían a sentirse resultados. En el segundo se ve un llamado a recuperar el país ante la corrupción, pero ese relato enfrenta cuestionamientos. En su partido emergen postulantes al Congreso con registros judiciales. Cleofe Monzón, investigada por peculado, o Robert Navarro, en un proceso por apropiación ilícita. A ello se añade la alianza política que, en su momento, mantuvo con Tomás Aladino Gálvez, vinculado al caso “Los Cuellos Blancos”.
Otro aspecto llamativo es el video en el que Grozo aborda el tema del “terruqueo”. En él, critica con dureza el uso de ese término con la finalidad de deslegitimar protestas o demandas sociales, señalando que es fácil recurrir a esa etiqueta cuando sectores como la población de Puno o los jóvenes se sienten desatendidos. Aun así, esa postura muestra discrepancias con declaraciones anteriores. El propio Wolfgang calificó de “violentistas” a los manifestantes contra el gobierno de Dina Boluarte. Cabe recordar que esas marchas fueron “terruqueadas” y que un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que se produjeron graves violaciones a los derechos humanos.
“La imagen de outsider que intenta proyectar contrasta con los cuestionamientos que rodean a su entorno político, donde aparecen figuras con antecedentes judiciales o trayectorias en la política tradicional.”
Finalmente, un elemento adicional a considerar es la forma en que ‘Wolf’ maneja los embates, sobre todo si se le compara con Acuña, quien responde con frecuencia a acusaciones. Grozo, en cambio, parece elegir cuándo y a quién contestar, apoyándose a veces en voces externas tipo la del comunicador Augusto Peñaloza, el ‘Tío Rockefeller’, consciente de que un tercero con llegada persuade más que una defensa personal. No obstante, cuando el comunicador Víctor Caballero, ‘Curwen’, lo objetó públicamente, el líder de Integridad Democrática, en TikTok, prácticamente solo reaccionó con una frase: “Más impacta el lobo callado que el perro ladrando”. Lo que en otras circunstancias podría irradiar temple o control, esta vez pareció evasión. Eso puede interpretarse como cálculo estratégico, falta de transparencia o argumentos. Queda por ver si esa réplica limitada suma o juega en contra, y el ‘Lobo’ termina perdiendo fuerza, al estilo de la vela del “Sí Creo” de Carlos Espá.


