Entrevista inédita con Guillermo Joo: “Soy un periodista surgido de la ‘escuela de la práctica’, en la calle aprendí”

Fue una tarde lluviosa de febrero de 2025. Guillermo Joo había publicado 'Testigo de una época', un libro que con sus fotografías reconstruye parte de la historia de Huancayo desde sus años como reportero gráfico de Correo. Pero, ¿cómo vivió los cambios tecnológicos en el periodismo?
Guillemo Joo: "A los 15 años le compré una cámara de cajón a un compañero, por 20 soles".
Percy Salomé
Percy Salomé
psalome2003@gmail.com
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Fue en febrero, un día nublado y lluvioso, cuando Guillermo Joo se sentó a conversar sobre los cambios tecnológicos en el reporteo gráfico que él vivió. Joo había publicado hace poco el último libro de su autoría, “Testigo de una época”, que reúne alrededor de 200 de sus fotografías con las cuales narra la historia de Huancayo desde que se inició en la actividad periodística en 1965, en Correo Huancayo.

Su actividad fotográfica, sin embargo, es mucho más amplia: comenzó a dedicarse a ella a los 15 años, cuando compró su primera cámara. Con una taza de café delante, Joo, de ascendencia china, reflexiona sobre los cambios tecnológicos de los que fue testigo en su trabajo periodístico. 

Diecisiete meses después de aquella conversación, Joo falleció el último jueves 2 de julio de 2026, a sus 80 años, luego de seis décadas dedicadas a registrar la sociedad y el folclore huanca.

Una de las últimas fotos de Guillermo Joo, el 31 de mayo de 2023, cuando buscaba fondos para la publicación de su libro “Orquestas Típicas en Huancayo”, en el parque de la Identidad Huanca. [Foto: Max Rodríguez].

Maestro Joo, a propósito de su libro Testigo de una época, ¿cómo siente los cambios que han ocurrido desde su experiencia, desde la época en que usted ha hecho prensa hasta hoy? Incluso en la forma de editar los libros

Realmente, el avance de la ciencia y la tecnología ha hecho que cambie la era; de la analógica a la digital. Hacer un periódico o un libro entre los años 1950 y 1990 era, pues, una odisea; se requerían muchos hombres, máquinas y tiempo, sobre todo tiempo. Yo trabajé 30 años en el diario Correo en la “era de piedra” de la tecnología gráfica. Cerrábamos a la una de la mañana y la imprenta demoraba 4 o 5 horas para que la edición saliera a las 5 o 6; los cajeros sacaban tipo por tipo para armar las palabras. Hay un enorme abismo con lo que es ahora.

Digamos que los procedimientos se han acortado tremendamente

Se han acortado los procedimientos, el tiempo y el personal. En Correo éramos 120 trabajadores; hoy lo que hacíamos nosotros lo hace una sola persona porque se ha vuelto multitareas. Yo soy un periodista de antiguo cuño, pero eso no quiere decir que no me sume a la modernidad. Tengo mi página en Facebook, Páginas del tiempo. He superado esa barrera donde muchos se quedaron atrapados en 1999.

¿Le ha sido fácil adaptarse a las redes sociales, migrar a la era digital?

En mi caso no he tenido dificultad porque yo trabajaba en la parte gráfica. Pasar a la era digital no me costó mucho porque se dio paso a paso desde el año 1995 o 1997, con cámaras simples de pocos megapíxeles hasta los equipos sofisticados de hoy. Yo me dedico mayormente a la fotografía de temas andinos: música, canto, danza y cosas de la cosmovisión.

Ahora con un celular podemos hacer fotos y videos, lo que era imposible hace poco. Ya no necesitamos películas ni los famosos rollos

Bueno, si hablamos de la era analógica, primero se utilizaban placas fotográficas en base de vidrio. Luego vino la película de rollo de 35 mm y teníamos que adaptarnos. En las máquinas analógicas, el fotógrafo tenía que calcular la intensidad de luz, la distancia exacta y la velocidad del objeto. Y para obtener una foto tenías que trabajar dos horas en el laboratorio. Antes, con un rollo de ocho vistas, tenías que “ver la foto” antes de oprimir el disparador; no como ahora, que puedes tomar cien y elegir una. Recién en el laboratorio veías qué habías expresado.

Victoria Véliz Avilez (La Panteñita), esposa de Guillermo Joo, y familiares cercanos se despiden de él poco antes de la inhumación de sus restos, el último domingo 5 de julio.

¿Usted cree que la calidad del periodismo que hacemos hoy ha mejorado o ha empeorado? Técnicamente, las máquinas nos facilitan los procesos, ¿pero el contenido?

Técnicamente ha mejorado un 200 o 300%, pero eso ya depende de la capacidad lectora de quienes escriben. Para ser periodista hay que leer; si no lees ni estás actualizado con lo que sucede en el mundo, escribes mal. A veces hay que leer diez veces a un comunicador para entender qué quiere decir. Nosotros fuimos periodistas prácticos surgidos en la “escuela de la práctica” en la calle aprendimos.

Quizás esa experiencia es más rica que estar en aulas…

Han cambiado los tiempos. Nosotros hubiéramos querido ser egresados de una carrera profesional, pero éramos profesionales en nuestras especialidades sin tener título universitario.

¿Y qué le parece ahora la aparición de la inteligencia artificial?

Es un aplicativo de mucha importancia. Ayuda mucho a quien lo sabe manejar, porque no todo lo hace la inteligencia artificial; la mente y el conocimiento del hombre son los que hacen todo. De hecho, en mi libro Testigo de una época, hemos mejorado y potenciado fotos con inteligencia artificial para darles mayor énfasis y brillo en la impresión.

Usted lleva alrededor de 60 años en esto. Digamos que hace honor al título de su libro Testigo de una época, o de varias

El libro se refiere mayormente a mi vivencia personal de 30 años en Correo. He conocido a personajes de la literatura, el deporte y el arte. Hay cosas que Huancayo ya no tiene en forma física, que han desaparecido por la modernidad. Por ejemplo, donde hoy está RTP, antes era un canchón. El camal que estaba en la bajada de El Tambo hoy es la Casa de la Juventud. La Loca Victoria era un personaje muy popular que ya no está.

¿Usted sigue cargando con su cámara analógica? ¿Qué hace hoy la diferencia?

Tengo mis cámaras para eventos especiales, pero también me sumé al celular. Todos toman fotos, pero no todos son fotógrafos. La diferencia es el manejo, el ojo, la composición y la experiencia. La persona común no conoce el ángulo ni la posición de la luz; toman fotos de frente al sol y el sol siempre debe estar a espaldas del fotógrafo.

Féretro de Guillermo Joo abandona el auditorio municipal de Huancayo al mediodía del domingo 5 de julio. Sus restos ahora descansan en el Cementerio General de Huancayo.

¿Hasta cuándo piensa seguir tomando fotos?

Hasta el día que me muera. Yo nací fotógrafo y voy a morir fotógrafo. Mi afición nació a los 15 años cuando le compré una cámara de cajón a un compañero por 20 soles; todavía la tengo guardada.

¿A quién le gustaría dejar como legado sus conocimientos y su archivo?

Ese es un secreto profesional. No tengo mucho, pero si le dejas algo a una institución del Estado, al final se van perdiendo las cosas y no mencionan al autor. No hay una entidad seria que mantenga el legado de un personaje.

Usted es de origen chino. ¿Se siente orgulloso de llevar el apellido Joo ahora que China es potencia tecnológica?

Mi padre fue chino, de Cantón, vino al Perú en 1937. Yo soy peruano, pero no me avergüenzo de mi descendencia. El asunto no es tanto la cuestión racial, sino trabajar y desarrollar lo que uno ha aprendido a hacer. China ya superó a Estados Unidos en lo económico y tecnológico.

Maestro, disculpe la pregunta, pero ¿piensa en el escenario final de su vida, en la muerte?

La vida tiene un nacimiento, desarrollo y un final; es la ley de la dialéctica. Todos somos mortales y vamos a perecer algún día. Actualmente estoy en el tramo final de la vida; no voy a vivir 200 años. Hay que estar preparados para afrontar el final con conciencia de la realidad. Mientras uno tenga vida, tiene que hacer cosas; para eso hemos nacido: no para vegetar, sino para producir.

Maestro, un mensaje para los jóvenes que están haciendo prensa

El mensaje es leer. Leer y comprender lo que lees. El hombre que no lee está vegetando. Un comunicador que no lee está fuera de training.

La foto del minero que llora abrazado el cuerpo de su hija muerta, tras el aluvión que en 1971 sepultó la mina Chungar, en Pasco, tomada por Joo, acompañó los homenajes fúnebres.