“Dos miradas sobre Cristo”

La sociología sostiene que Jesucristo fue un luchador social, que se inmoló por difundir su doctrina. Esto lo convertía en un subversivo contra el poder de las clases dominantes de esa época. Hoy, la Semana Santa está etrelazada con numerosas expresiobes culturales.
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Jorge Ponce
Jorge Ponce
Periodista
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Mil 200 millones de cristianos que viven en varios países del Mundo celebran la Semana Santa, que no es otra cosa que la Vida, Pasión y Muerte de Jesucristo. Conmemoración que comenzó con el Domingo de Ramos y culminará el Domingo de Pascua.

En este comentario quiero ubicar el protagonismo histórico de Cristo bajo dos puntos de vista. Uno, sustentado por religión cristiana (la Biblia) y el otro por la ciencia sociológica.

Las iglesias cristianas refieren que Cristo murió crucificado por los romanos hace 2,023 años, porque en su prédica defendía la opción de los más pobres y desposeídos. Tanto así que el fundador del cristianismo recorrió la Galilea a la cabeza de pescadores, marginados y mujeres, incluso de mala reputación.

Otra razón para su crucifixión fue porque Cristo se auto consideraba como el Mesías y enviado de Dios para salvar a la humanidad del pecado. Sostenía que los sufridos en la vida terrenal tendrán como compensación en la muerte la felicidad eterna en el paraíso celestial al lado de Dios.

 

“Por su parte, la sociología sostiene que Jesucristo fue un luchador social, que se inmoló por difundir su doctrina. Esto lo convertía en un subversivo contra el poder de las clases dominantes de esa época”

 

Algo más, en la doctrina cristiana hay un aspecto crucial, que es la tesis de la Resurrección. Y es tan fundamental esta tesis que su negación implicaría que toda la teoría religiosa cristiana se vendría abajo.

Por su parte, la sociología sostiene que Jesucristo fue un luchador social, que se inmoló por difundir su doctrina. Esto lo convertía en un subversivo contra el poder de las clases dominantes de esa época.

No nos olvidemos que Cristo vivió en la época de la sociedad esclavista, y en el que toda la Judea se encontraba bajo el dominio del Imperio Romano y en la cual millones de esclavos eran explotados sin misericordia y morían cruelmente.

La historiografía refiere, asimismo, que Cristo pertenecía a una agrupación política nacionalista denominada los Zelotes, cuya característica de lucha contra el poder romano era la violencia armada. Pero en la interna partidaria Jesús encabezaba una facción pacifista que rechazaba la violencia y buscaba triunfar, únicamente, a través de la prédica de su doctrina. Era una especie comparativa moderna de Nelson Mandela en Sudáfrica o Luther King en los EE.UU.

Cabe subrayar que en la sociedad esclavista el accionar teórico y práctico de todas las agrupaciones políticas, estaban ligadas íntimamente a una corriente religiosa. Todas concluían en la salvación a través de Dios, aunque se diferenciaban en ciertos aspectos teóricos y en los procedimientos.

Tras la muerte de Jesucristo sus seguidores continuaron el trabajo religioso. El fin de la sociedad esclavista con la caída del imperio romano, carcomido por una profunda crisis económica, política y social, más la lucha liberadora de grandes masas, facilitaría la consolidación de la religión cristiana en gran parte del mundo, el mismo que se acrecentaría con el advenimiento del Medioevo.

Con el paso de los siglos y en la Edad del capitalismo la Semana Santa cristiana se ha convertido, además, en un filón económico – turístico con el que se benefician, principalmente, los países donde los ritos se conmemoran con mayor fervor. Ritos que están entrelazados con numerosas expresiones culturales, otorgándole una riquísima variedad en las costumbres y tradiciones.