Dicen que hay tres cosas que apasionan al hombre: El amor, la política y el fútbol. En nombre de cualquiera de ellas, el hombre ha llegado hasta el sacrificio o a inmolarse.
El Mundial de Fútbol que ha ingresado a su recta final no estuvo ajeno a los manoseos vergonzosos de la politiquería. Y que tuvo como principal actor a los Estados Unidos, uno de los países organizadores.
- El caso Irán: El maltrato incalificable que sufrió la selección de fútbol iraní, a la que se le impidió pernoctar en suelo estadounidense. Apenas terminaba un partido, los iraníes de inmediato tenían que abandonar y viajar hacia México.
- El uso del idioma inglés: Estados Unidos obligó a que solo se hable inglés y a proscribir el castellano en todas las conferencias de prensa, así se realicen estas en México.
- Expulsión de árbitro somalí: Arguyendo pretextos ridículos como riesgo a la seguridad nacional y terrorismo, Estados Unidos devolvió del aeropuerto al prestigioso árbitro africano, Omar Artán.
- Suspensión de jugador: Lo más deleznable y escandaloso fue la intromisión de Donald Trump, obligando al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a que anule la suspensión del jugador estadounidense, Folarín Balogún, que había sido expulsado. Ni, aún, así clasificó Estados Unidos.
- Premio a Trump: Y por si todo esto fuera poco, Infantino otorgó el Premio de la Paz de la FIFA a Donald Trump durante el sorteo de la Copa del Mundo el año pasado.
Con esta conducta, Infantino pasará a la historia por cumplir el triste papel de lacayo de los Estados Unidos, manchando al más bello de los deportes.
Algo más. Este Mundial de Fútbol también estuvo plagado de hechos curiosos y anecdóticos, como el calambre que sufrió el árbitro alemán Félix Zwayer en pleno partido. Los premios en joyas y relojes de lujo que recibieron los jugadores de Sudáfrica, no por ganar, sino solo por empatar con República Checa.
La burla del presidente Lula contra Neymar, al que calificó como un jugador que hace teletrabajo, porque lo convocaron pese a que recién se recuperaba de una lesión muscular.
El desvío de la pelota tras golpear en el aire con un cable de cámara y que facilitó el primer gol de Inglaterra contra Noruega.
Finalmente, las cinco insignias que luce Messi en su camiseta como distinción histórica que ningún otro jugador del mundo ha logrado reunir.

