Don Minayo, a sus 86 años de edad, quiere ser el campeón del huaylarsh Nación Wanka 2026

El veterano cultor del huaylarsh antiguo volverá a competir con su conjunto Qori Soncco, en el principal concurso de huaylarsh del valle del Mantaro, el Nación Wanka, con el ánimo de pelear el título.
Don Jesús Iparraguirre Aguilar, a sus 86 años, sigue vigente en el huaylarsh antiguo.
Percy Salomé
Percy Salomé
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A sus 86 años, Jesús Mago Iparraguirre Aguilar, conocido como Don Minayo, no busca un reconocimiento simbólico: quiere el título. El histórico danzante de Pucará confirmó su participación en la edición 34 del concurso de huayarsh Nación Wanka 2026, que se realizará del 17 al 19 de abril en la Plaza Huamanmarca.

En el certamen que reunirá a más de 70 elencos, Don Minayo asegura que la edad no es un límite. “Todavía hay físico para bailar”, afirma, mientras se prepara para competir por una nueva medalla tras más de medio siglo en los escenarios.

El concurso marca el cierre de los carnavales en el valle del Mantaro, una temporada de más de tres meses que moviliza turismo y economía. Para esta edición, la Municipalidad Provincial de Huancayo trasladó el evento, por segundo año consecutivo, a un espacio público: el parque Huamanmarca, con acceso gratuito y ambiente familiar.

Los organizadores destinaron una bolsa de 25 mil soles en premios y anunciaron la prohibición del consumo de alcohol, entre las medidas de seguridad.

Don Minayo nació en 1940 en el barrio San Lorenzo de Pucará y empezó a bailar a los 19 años, calzando shucuis, el tradicional calzado de cuero. Es uno de los fundadores de los “Negros de Pucará” y hace 15 años creó el conjunto familiar Qori Soncco (Corazón de Oro), con el que continúa vigente.

A lo largo de su trayectoria ha acumulado más de 20 medallas y reconocimientos, entre ellos la distinción como “Personaje Destacado de Huancayo”. Sus presentaciones, difundidas en redes sociales, han despertado el interés de nuevas generaciones por el huaylarsh antiguo.

Fiel a ese estilo, mantiene una mirada crítica sobre las nuevas formas del baile. “Ahora saltan como pajaritos”, dice al referirse a las versiones modernas, que, según sostiene, dejan de lado la técnica y los pasos tradicionales.

En su caso, la tradición se transmite en familia. Su hija integra la agrupación y su nieta, aún pequeña, imita sus pasos. Él, mientras tanto, sigue en competencia, una tradición que en su caso se traduce en 50 años bailando el huaylarsh antiguo.