El excongresista Carlos Chavarría quiere volver a la política. Sí, el mismo que fue sentenciado por rebelión, secuestro y hasta por no pagar la pensión de alimentos de sus hijos. Ahora busca ser senador por Junín con el partido de Ricardo Belmont.
A sus 68 años, Roberto Carlos Chavarría Vilcatoma no es ningún desconocido en la región. Lleva tiempo metido en política, pero su paso por ella no destaca precisamente por buenos resultados. Esta vez intenta llegar al Senado Regional con el Partido Cívico Obras.
Aunque ya cumplió sus condenas, su historial sigue pesando. Y no es para menos. En 2021, cuando aún era congresista, vivió uno de los momentos más recordados de su carrera, en Satipo, un grupo de mujeres asháninkas lo encaró y lo castigó con pintura natural y ortiga. Lo acusaban de haberlas traicionado por apoyar la creación del distrito de Tambo del Ene (Cusco), algo que, según ellas, afectaba sus territorios. Todo quedó grabado y se difundió por todos lados.
Mediocre
Su paso por el Congreso (2020–2021) con Unión por el Perú tampoco dejó mucho que rescatar. Participó en 122 proyectos de ley (como autor, coautor o adherente), pero solo 8 llegaron a aprobarse. Es decir, muy poco resultado para alguien que tenía un cargo tan importante. Se excusa en que era de la bancada de minoría.
Además, su recorrido político ha sido bastante cambiante. Antes de UPP, estuvo en Democracia Directa en 2016. Y aunque ahora dice en entrevistas que se alejó de Antauro Humala, lo cierto es que ambos participaron en el ‘Andahuaylazo’, un levantamiento que terminó con la muerte de cuatro policías. Por este delito estuvo 9 años en prisión.
Omisión de alimentos
Los problemas no terminan ahí. En septiembre de 2024, después de salir del Congreso, fue detenido por no cumplir con la pensión de alimentos de sus hijos. Tenía dos órdenes de captura por este tema y recibió condenas suspendidas de 11 meses en ambos casos. Las deudas alimentarias superaban los 25 mil soles.
Por si fuera poco, también hay denuncias que lo relacionan con dinero de la minería informal. Más sombras sobre una candidatura que ya venía cargada de cuestionamientos.
En resumen, no es solo alguien con un pasado polémico, sino con una larga lista de problemas. Al final, otro político más del montón, justo de los que la gente ya no quiere.

