Sumaq Sara, la cosecha que volvió a nacer en Tayacaja

Un proyecto comunitario en Tayacaja recupera el maíz ancestral, mejora la productividad agrícola y fortalece el liderazgo de las mujeres, integrando saberes tradicionales y asistencia técnica para impulsar el desarrollo sostenible en Huancavelica.
Las mujeres lideran la producción de maíz en Tayacaja
Huanca York Times
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En las alturas de Tayacaja, Huancavelica, donde el viento baja cargado de historias antiguas, un proyecto devolvió la esperanza a las comunidades de Andaymarca, Colcabamba y Surcubamba. Sumaq Sara, el “grano sagrado”, nació para recuperar el maíz ancestral y fortalecer la vida agrícola y cultural de cientos de familias.

Todo comenzó en 2024, cuando un equipo técnico llegó para escuchar y trabajar junto con los agricultores. Se registró a 574 productores y, con ellos, se trazaron planes comunales que dieron paso a un aprendizaje basado en la práctica.

Los Yachachik, sabios campesinos, fueron el puente entre tradición y técnica moderna. Con ellos revivieron prácticas como la chakitaqlla, las challas a la Pachamama, el ayni y la siembra guiada por la luna; todas combinadas con asistencia técnica y un sistema de monitoreo que acompañó cada avance.

Los resultados llegaron rápido. En 2025, la productividad del maíz subió 26%, alcanzando 1,021 kg/ha. Se cultivaron más de 240 hectáreas y todas las familias incorporaron prácticas ancestrales. El 43% de participantes fueron mujeres, consolidando su liderazgo en el campo.

En 2025, agricultores de Andaymarca, Colcabamba y Surcubamba produjeron 1,021 kg de maíz por hectárea

El impacto también llegó a los hogares: un cuarto de la producción reforzó el autoconsumo y el resto se comercializó, mejorando ingresos en 30% y beneficiando a más de 2,200 personas de manera indirecta.

El 11 de diciembre de 2025, el proyecto alcanzó un hito significativo al recibir el Premio Desarrollo Sostenible de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), en la categoría de Gestión Social del sector eléctrico. El reconocimiento destacó la solidez del trabajo conjunto con las comunidades y la manera en que el proyecto integra saberes ancestrales con acompañamiento técnico para impulsar una agricultura más sostenible en Tayacaja.

Hoy, en Tayacaja, las familias levantan orgullosas sus mazorcas doradas. El maíz volvió a florecer. Y con él, un legado que se niega a desaparecer. Sumaq Sara demostró que cuando la comunidad, la empresa y la sabiduría ancestral trabajan juntas, la tierra vuelve a hablar. Y renace.

Sobre este proceso, el gerente de Gestión Social de Kallpa Generación, operadora de la Central Hidroeléctrica Cerro del Águila, Luis Alburqueque, destaca: “Para nosotros, lo más importante es integrarnos a la economía del territorio y contribuir a mejores condiciones de vida para las familias. Y lo hacemos desde lo que ellos saben y dominan mejor: la agricultura. Apostamos por fortalecer sus capacidades para que su trabajo siga siendo sostenible y competitivo en el tiempo.”