Antes del disparo hubo una discusión por celos. María Fernanda Jurado Ontón (24) reclamó a su enamorado por bailar con otra mujer, luego le dio un pellizco en el brazo y recibió un llamado de atención de la hermana del policía. Poco después, ambos conversaron y se abrazaron. Horas más tarde, la joven estaba agonizando en una habitación de Chilca.
La Fiscalía Especializada en Violencia contra las Mujeres de Huancayo pidió al Poder Judicial siete días de detención preliminar y orden de captura contra el suboficial PNP Juan Jonel Cóndor Jayo (27), investigado por el feminicidio de María Fernanda.
El pedido fue presentado este viernes 14 de agosto. El policía, que presta servicio en el Escuadrón Verde de la PNP en Huancayo, permanece no habido desde la noche del 12 de agosto.
La fiesta terminó en una discusión por celos
María Fernanda había tenido clases de 8 a 10 de la mañana en la Universidad Tecnológica del Perú. Después regresó a su casa y pidió permiso a su madre, Paulina Ontón Zapata, para asistir a una fiesta de santiago de la familia de Cóndor Jayo.
A las 2 de la tarde tomó un taxi rumbo a Chilca y llegó aproximadamente a las 2:20 p. m. al Parque Abel Martínez.
Allí se encontró con Cóndor Jayo, la madre de este, Aide Jayo Alvarado, y su hermana menor.
Después de comer, cerca de las 4 de la tarde, comenzaron a bailar y tomar cerveza.
Todo cambió alrededor de las 7:40 de la noche, cuando el policía empezó a bailar con otra mujer, una familiar, contó una fuente.
María Fernanda se incomodó, se retiró de la ronda y se sentó a utilizar su celular. Su reacción fue advertida por la madre del policía, quien le pidió a su hijo que fuera a buscarla para que regresara a bailar.
Cuando volvió, María Fernanda le reclamó por bailar con otra mujer. Le habría dicho que le estaba faltando el respeto y que esa sería la última vez que la vería en su vida.
Después se retiró nuevamente de la ronda.
El policía subió al escenario
Más tarde, el animador de la fiesta pidió un bailarín y una bailarina. Cóndor Jayo subió al escenario y participó en el baile. Al terminar, bajó, pero no regresó inmediatamente a la ronda. Pasaron entre 10 y 15 minutos.
Su madre se dirigió hacia las gradas del escenario para buscarlo.
Allí encontró al policía junto a María Fernanda. Los dos estaban aparentemente discutiendo.
La mujer se acercó y les preguntó qué estaban haciendo. Cóndor Jayo respondió que fueran a bailar y quiso regresar a la ronda.
Fue entonces cuando la madre y la hermana del policía vieron que María Fernanda le dio un pellizco en el brazo a Cóndor Jayo.
La hermana intervino y le llamó la atención. “En mi delante no lo vas a volver a hacer, no toques a mi hermano, pórtate bien”, le habría dicho.
Después de ese momento, la madre del policía les pidió que mejor se retiraran.
María Fernanda y Cóndor Jayo se quedaron conversando y, poco después, se abrazaron.
La madre y la hermana del suboficial se adelantaron y abordaron un taxi rumbo a la vivienda familiar, ubicada en el jirón Torre Tagle, en Chilca.
Poco después escucharon un fuerte ruido
Pasaron entre 30 y 40 minutos. La madre de Cóndor Jayo escuchó que alguien hacía sonar la puerta de la vivienda y pensó que había llegado su hijo. Luego se quedó dormida. Más tarde escuchó un fuerte ruido, parecido al de un cohete.
Subió al tercer piso y encontró abierta la puerta de la habitación de su hijo.
María Fernanda estaba tendida en el suelo, con el rostro ensangrentado y todavía con signos vitales.
Cóndor Jayo ya no estaba. La Policía llegó aproximadamente a las 11:35 de la noche. Un agente encontró a la joven entre la cama y la pared. Todavía tenía pulso y balbuceaba. Fue trasladada de emergencia al Hospital Daniel Alcides Carrión.
Sin embargo, murió durante la atención médica. Su fallecimiento fue confirmado a la 1:28 de la madrugada del 13 de agosto.
Son los detalles que han reconstruido los policías del Área de Investigación Criminal de Huancayo (Areincri) y la fiscalía.
La necropsia determinó que María Fernanda murió por una laceración encefálica, fractura de bóveda craneana y traumatismo encéfalo craneano severo provocado por un proyectil de arma de fuego.
Episodios anteriores de violencia
Paulina Ontón Zapata, madre de María Fernanda, contó a los investigadores que la relación de su hija con el policía era conflictiva. Según su declaración, María Fernanda le había contado que Cóndor Jayo la amenazó con quitarse la vida si ella no retomaba la relación. También relató un episodio ocurrido anteriormente en una discoteca.
Su hija le contó que el policía la habría jalado del cabello y le habría quitado su celular. La madre señaló que las discusiones de la pareja estaban relacionadas principalmente con los celos.
Estos antecedentes forman parte de la investigación para establecer el contexto en el que ocurrió el feminicidio.
No volvió a su trabajo
Cóndor Jayo presta servicio en el Escuadrón Verde de la PNP de Huancayo. La mañana siguiente al ataque debía presentarse a la formación de las 6:30 a. m., pero no acudió. Tampoco fue ubicado después.
La investigación busca establecer además de dónde salió el arma utilizada para disparar contra María Fernanda. El policía no tenía registrada ante su unidad un arma de fuego de uso particular.
Fiscalía pide su detención y orden de captura
La Fiscalía considera que existe riesgo de fuga por la gravedad del delito investigado, cuya pena base es de no menos de 20 años, pero también porque el policía permanece desaparecido desde el ataque y no regresó a su centro de labores.
Los fiscales tampoco consideran que tenga un arraigo domiciliario sólido. La vivienda donde ocurrió el crimen pertenece a su madre y, según la información recogida durante la investigación, Cóndor Jayo no vivía allí de manera permanente.
A esto se suma el posible riesgo de obstaculización de algunas diligencias, debido a su condición de efectivo policial.
En manos del Poder Judicial
Si el Poder Judicial acepta la detención preliminar, los investigadores buscan tomarle declaración y realizarle el examen médico legal, las pericias psicológica y psiquiátrica, además del examen de absorción atómica.
También están pendientes las pericias balísticas, la búsqueda e incautación del arma, la revisión de cámaras de seguridad y nuevas declaraciones de testigos.
Una vez que se completen estas diligencias, el Ministerio Público evaluará si corresponde solicitar prisión preventiva.
Por ahora, el pedido de siete días de detención preliminar y la orden de captura están en manos del Poder Judicial.

