Un fuerte sismo que alcanzó los 5,1 grados de intensidad y sucedió en la noche del pasado sábado, puso de vuelta y media a la población de Huancayo.
Mucha gente se preguntaba si este sismo, que no llegó a ser un terremoto, hubiese tenido su epicentro en Huancayo. ¿Cuál hubiera sido el costo? Con toda seguridad estaríamos lamentando un alto porcentaje de daños.
Hay muchos distritos ubicados en la parte baja del valle del Mantaro donde todavía existen casas rústicas y antiguas. En Huancayo metropolitano hay lugares donde una gran cantidad de gente vive en condiciones de hacinamiento.
Los cables del servicio de energía eléctrica se entrecruzan y es un pandemónium, los cuales durante un sismo provocarían pavorosos incendios.
La mayoría de nuestra población tiene un gran desconocimiento de las medidas de prevención, como son una rápida evacuación, mantener el orden y no desesperarse, tener listas las mochilas para actuar en momentos de emergencia, entre otras recomendaciones.
“Mucha gente se preguntaba, si este sismo, que aún no llegó a ser un terremoto, hubiese tenido su epicentro en Huancayo. Con toda seguridad estaríamos lamentando un alto porcentaje de daños”
Respecto a los daños provocados por el sismo del sábado, hasta ayer las autoridades del Gobierno Regional de Junín informaban que los muertos ascienden a cinco personas, más de una veintena de heridos y alrededor de 300 damnificados.
Entre las zonas más afectadas figuran Chongos Bajo, Chupuro, Paca Pacha, Chongos Alto y, especialmente, el anexo de Pumpunya, donde decenas de viviendas antiguas, en su mayoría construidas con material rústico, se vinieron abajo.
Debemos lamentar, también, la pérdida de importantes legados culturales e históricos en el distrito de Chongos Bajo. El “Señor del Cani Cruz”, construida durante la Colonia y que se erige como un símbolo de la religiosidad, además de ser un atractivo turístico, colapsó completamente.
Igualmente, la Iglesia colonial de Chongos Bajo fue afectada gravemente por el sismo, debilitadas una de sus paredes y la torre. Esta infraestructura religiosa, cuya antigüedad se remonta a 400 años, alberga once altares, bellos retablos en pan de oro tallados con influencia Barroca y el Renacimiento.
Mientras que la histórica Capilla del Copón sufrió la caída de una de sus paredes laterales, daños en uno de sus altares, pero el edificio conserva su estructura principal, según una información alcanzada por el Ministerio de Cultura.

