Reconstruir viviendas es problema de fondo

Los sismos que golpean las zonas altas del valle del Mantaro reabren una vieja deuda del Estado: la reconstrucción de viviendas seguras para miles de familias que siguen expuestas a nuevas tragedias.
La reconstrucción debe ser una realidad, no una promesa.
Jorge Ponce
Jorge Ponce
Periodista
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Los terremotos y sismos de mediana y pequeña intensidad siempre han sucedido y seguirán sucediendo desde que el planeta Tierra surgió en el infinito espacio y el tiempo.

Es más, el Perú se encuentra dentro del Círculo de Fuego del Pacífico. Por lo tanto, vivimos en una zona terráquea de alta sismicidad. Entonces estos fenómenos no deberían sorprendernos.

Solo en la región Junín existen hasta cuatro fallas geológicas: La del Huaytapallana (Huancayo), el de Ricrán (Jauja), Altos del Mantaro (zona altina de Chupaca) y la del Gran Pajonal (Satipo).

En noviembre de 1947, un superviolento terremoto de 7.7 de intensidad sacudió Satipo; mientras que en julio y octubre de 1969, dos terremotos de 5.7 y 6.2, respectivamente, arrasaron Pariahuanca. En estos casos se activaron las placas del Gran Pajonal y la del Huaytapallana.

Los silencios sísmicos pueden durar decenas, centenas o miles de años, pero se activarán en los momentos menos esperados.

 
“No basta declarar de manera rimbombante el estado de emergencia cuando no se destina el presupuesto requerido para la reconstrucción. En caso contrario, todo será solamente demagogia y olvido”

 

Los daños que provoquen los sismos se cuantificarán (más o menos) en base a la calidad de sus infraestructuras y a la educación sobre los sismos que posean sus habitantes.

Los sismos de mediana y pequeña intensidad que vienen sufriendo en las últimas semanas las zonas rurales altas del valle del Mantaro han puesto de vuelta y media a todos los habitantes.

Numerosas viviendas antiguas levantadas con material rústico, como adobes y tapiales, se han venido abajo, afectando gravemente a sus ocupantes.

Ayudar a los damnificados a construir sus nuevas viviendas es el problema de fondo. Y la responsabilidad recae, principalmente, en el Gobierno Central y el Gobierno Regional. No pueden eludir su obligación.

No basta declarar de manera rimbombante el estado de emergencia en los lugares afectados cuando no se destina el presupuesto requerido para la reconstrucción. En caso contrario, todo será solamente demagogia y olvido, dejando desamparada a gente humilde y pobre.

¿Qué espera Zózimo Cárdenas para destinar el máximo de sus recursos para la reconstrucción? Y también debería estar todos los días “jode que jode” a Keiko Fujimori para que no se repita solo lo de siempre: Las visitas figuretis y poses para las fotos.

Los señorones del gobierno peruano debieran aprender de lo que viene realizando hoy el gobierno venezolano, entregando miles de nuevas casas a los damnificados de esos dos espantosos terremotos acaecidos el 24 de junio de este año.