El sistema neoliberal en el candelero político

El gas de Camisea coloca en debate un modelo económico que privilegia la lógica del mercado mientras amplias regiones del país siguen esperando acceso a los beneficios de sus propios recursos.
Neoliberalismo y el gas de Camisea
Jorge Ponce
Jorge Ponce
Periodista
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El tema del gas natural que sale de Camisea es un ejemplo patético de cómo el sistema neoliberal en el Perú, que es lo que pretende seguir manteniendo la candidata Fujimori, enriquece a la empresa transnacional Pluspetrol y perjudica al pueblo.

El gas de Camisea sale del Cusco y por un ducto de 700 kilómetros llegó a Lima en el 2004. El 90% de los usuarios del gas viven en Lima; el resto del país lleva más de 20 años esperando.

Y lo que es peor, gran parte del gas de Camisea, Pluspetrol lo exporta a México. Según los expertos, de aquí a 10 años importaremos gas y a un costo de 15 veces más.

¿Y por qué sucede todo esto? Lo que pasa es que el modelo neoliberal en el Perú parte de la premisa de que el mercado, con la libre competencia y la ley de oferta y demanda, es el asignador más eficiente de recursos.

Sin embargo, la experiencia en el Perú y otros países demuestra que existen áreas donde el mercado no solo no regula, sino que profundiza las carencias.

En un sistema neoliberal priman los intereses mercantilistas y no los de la justicia. El mercado lleva servicios como colegios, clínicas, internet y otros solo a los lugares donde la gente pueda pagarlos.

Contrariamente, si una comunidad de los Andes o en la Amazonía es pobre o está alejada, ahí el mercado no invertirá porque no es negocio.

El modelo neoliberal es un pésimo administrador de la dignidad humana. No se puede confiar totalmente en él, porque el mercado no tiene moral ni sentido de nación; simplemente busca el beneficio.

Esto acarrea como consecuencia la creación de ciudadanos de segunda o tercera categoría, según la plata que posean.

Por todas estas consideraciones, nuestro país requiere de un Estado diferente y fuerte, que conduzca el timón y ponga las reglas de juego para proteger a los más vulnerables.

Entonces, cuando estamos cerca de la segunda vuelta el 7 de junio, debemos reflexionar sobre: O votamos por el continuismo fujimorista o iniciamos un cambio de rumbo.