Keiko Fujimori y Roberto Sánchez van a la segunda vuelta. Qué es lo que piensa cada uno de ellos y en qué se diferencian o contraponen.
En el aspecto ideológico-político, Keiko pertenece a la ultraderecha peruana, la derecha extrema. Ello implica conservadurismo y continuismo de todo lo que se ha venido haciendo en los últimos años en el país.
En lo económico, Fujimori defiende una libertad completa del mercado con preeminencia de la propiedad privada. Es enemiga de que el Estado participe en el manejo de la economía.
Keiko rechaza la conformación de empresas públicas. Para ella, las minas, petróleo, gas, agua, electricidad, salud, elaboración de medicinas, educación, el transporte en todas sus modalidades, deben estar, preeminentemente, en manos privadas.
Es enemiga de que el Estado participe, ni en lo más mínimo, como ente regulador de precios. Esto estimula la corrupción, puesto que la no intervención del Estado en nada convierte a este en un instrumento de enriquecimiento y asalto del erario nacional.
Roberto Sánchez, en lo ideológico-político, está ubicado como centroizquierda. En mérito a ello, propone un cambio, en ciertos casos hasta radical, en todos los aspectos de la gobernanza.
Para empezar, propone cambiar la Constitución para fundar un nuevo Estado social y democrático, con derecho soberano y justicia social. El objetivo es recuperar la patria.
Defender los derechos humanos, justicia e interculturalidad, considerar a la salud y la educación, no como un simple servicio, sino como un sagrado derecho humano. Soberanía alimentaria en la agricultura.
Si el trabajo social produce toda la riqueza, es inadmisible que la riqueza se concentre en manos de una minoría o en manos de quienes no trabajan.
Sánchez aboga por que el Estado participe en la enorme renta que produce la explotación de nuestros recursos, como en la minería, por ejemplo.
Además, plantea que los jueces sean elegidos por la voluntad popular y no por una Junta Nacional de Justicia nombrada por un Congreso corrupto y mafioso.
Como se aprecia, son dos ideologías contrapuestas, dos programas de gobierno diferentes, dos visiones éticas y morales de la sociedad.


