En la semana que se fue, tres hechos concitaron la atención de la opinión pública, y sobre todo alborotó el “gallinero político”.
1. El pronunciamiento del JNE declarando inviable llevar a cabo elecciones complementarias enterró las exigencias de la ultraderecha, encarnada, principalmente, en Renovación Popular y Fuerza Popular.
Rafael López Aliaga pidió que se realicen esas elecciones solo en Lima, soñando que así podría ganarle a Roberto Sánchez y pasar a la segunda vuelta. Esta propuesta, inmediatamente, recibió el respaldo de Keiko. No nos olvidemos de que durante la campaña, la señora K. con buen cálculo político. dijo que la segunda vuelta debería ser entre ella y “Porki”. Pues, el fujimorismo considera que es más fácil ganarle en segunda vuelta a López Aliaga que a Roberto Sánchez.
2. Los 27 partidos políticos que en las Elecciones Generales no pasaron la valla electoral (es decir, no recibieron el respaldo mínimo de la votación); sin embargo, participarán en las venideras elecciones regionales y municipales. Entre ellos figuran Podemos, Alianza para el Progreso, Perú Libre, Somos Perú, entre otros.
Es absurdo que partidos ya desahuciados sigan participando en elecciones. Esto, gracias a que este Congreso corrupto eliminó las elecciones primarias y emitió la Ley 32245 que altera la Ley General de Elecciones.
Consecuentemente, en los comicios regionales y municipales tendremos nuevamente una larga lista de candidatos a gobernadores y alcaldes.
Entre ellos, en Junín veremos candidatear a esas caras de siempre, como Arnoldo Mallma, Fernando Orihuela, Emerson Nolasco, Julio de la Rosa, César Merea, Rony Bejarano. No sabemos, todavía, a quién postulará el cerronismo.
3. La negativa del presidente transitorio, José María Balcázar, de comprar 24 aviones de combate por la astronómica suma de 3,540 millones de dólares, beneficiando a los Estados Unidos, provocó que felipillos, como un tal Ilich López, encabecen en el Congreso la destitución de Balcázar.
Es increíble que hoy se quiera gastar tamaña cantidad de dinero en un país en profunda crisis. Donde la salud y la educación son un desastre. Donde campea la corrupción. Donde millones de peruanos no tienen una vivienda digna. Donde aún hay niños desnutridos. Donde hay millones de desempleados. Donde hay carreteras destruidas.
Y lo peor, vamos a gastar cuando nunca hemos ganado ni siquiera una guerra. Chile, Colombia y hasta Ecuador nos catanearon, quitándonos territorio. Entonces, ¿para qué aviones si ya no hay con quién guerrear?

