El historiador Aquilino Castro Vásquez, a sus casi 98 años, sonríe al recibir de las manos de la congresista Susel Paredes el diploma de reconocimiento a nombre de la Comisión de Cultura del Parlamento por sus valiosos aportes a la historia del valle del Mantaro. De cerca lo observa otro grande, el historiador Federico Kauffman Doig.
No soñó antes tal escena, cuando en carne propia vivió aquello que se dice, “nadie es profeta en su tierra”.
Con el uso del método histórico se atrevió a cuestionar hasta al entonces gurú de la historia huanca Waldemar Espinoza Soriano, quien sostenía la alianza de los huancas con los españoles para derrotar a los incas:
“Hemos esclarecido la unidad Huanca-Inca; el origen chupaquino de Catalina Huanca; hemos proscrito el uso del léxico “indio” por ser denigrante y constituir un error de Colón y, hemos propuesto el uso de términos más propios como andino, incano, Andiamérica, etc”, dice en su libro Hanan Huanca.

También en sus obras expone su propuesta de usar el habla local para escribir textos especializados siguiendo al cronista Guamán Poma de Ayala, “ya es tiempo de expresarnos sin forzado puritanismo gramatical hispánico”, precisa, y el lector puede dar prueba de ello, basta leer unos párrafos para quedar atrapado en su lectura.
Además de historiador, Aquilino Castro destacó como fundador de la Biblioteca Municipal de Chupaca y de Concepción, promotor cultural de la música a través de la dirección de coros y bandas, miembro activo del comité que logró la provincialización de Chupaca, maestro de varias generaciones de chupaquinos.
Algunos de sus libros son: Los guerrilleros en la guerra con Chile (1982), Hanan Huanca (1992), Teresa Apoalaya (2005), Kayanchiklami (2000).
El historiador que iba a ser cura
Sencillo como él solo, el historiador, investigador, educador, músico, bibliotecólogo, fotógrafo, escritor, agricultor chupaquino, doctor Aquilino Castro, estuvo en un seminario con miras de ser cura
En su último libro: Memorias de un Historiador y Maestro Huanca (2024), narra:
Al terminar la primaria, mi aspiración era ser médico, pero nunca sucedió. Tenía 14 años (1942) cuando mi padre decidió que fuera sacerdote y me inscribió para estudiar para cura en el seminario de Huánuco, pero no era mi vocación y en 1946, sin consultar con mis padres decidí retirarme alegre del seminario.
De regreso a Chupaca, ayuda a su padre con su escuela particular que había fundado en 1917, el Instituto Mixto Chupaca, la primera escuela particular de Chupaca.

Aquilino Castro tenía 27 años cuando su madre le dice: “Hijo, ya ayudaste a tu padre ahora es tiempo que busques tu porvenir. Viaja a Lima donde mi comadre Hortensia y te va ayudar. Viajé a Lima, me recibieron bien, pero entre ellos murmuraban Pobrecito, ¿qué habrá hecho tantos años? ya está madurito”, así cuenta en sus memorias.
Pero “el ser madurito” no detuvo al intelectual, y empieza su preparación e ingresa a la facultad de educación en San Marcos e historia en la Católica paralelamente. Al término de sus estudios y titulado, en 1962, retorna a Chupaca e inicia su trayectoria como maestro e investigador.
Han transcurrido más de medio siglo desde entonces. Ahora camina con ayuda de un bastón y la ancianidad a cuestas, solo faltan dos años y meses para el centenario y no olvida a Chupaca, a su familia, a sus amistades, su amor por la historia y la educación.
“Envío mis saludos y agradezco a todas las personas que se acuerdan de mí”, encarga a una de sus sobrinas cuando habla por vía telefónica.
Hugo Aquilino Castro Vásquez, nació en Chupaca el 13 de junio de 1928. Fueron sus padres el educador Juan Castro y doña María Vásquez Miguel. Ambos de Masma, Jauja. Estudió primaria en la escuela de su padre el Instituto Mixto Chupaca, secundaria en el colegio Santa Isabel y Juan Parra del Riego.
Se casó y tuvo seis hijos: Martha, Juan, José, Hugo, Luis y Einer.
Reconocimiento de la Comisión de Cultura

Acompañado del amor de su vida, su esposa Victoria Trujillo Coharite, natural de Puno, descendiente aymara, el doctor Castro llegó hasta el salón de la congresista Susel Paredes. Por razones de salud, habló en su representación su sobrino César Castro.
“Valoro a las personas agradecidas con mi padre, que sin ser de la provincia de Chupaca reconocen sus aportes y sacrificios”, dijo la profesora Martha Castro Trujillo, a Huanca York Times. Y acotó “Todo en vida. Agradezco a la congresista Susel Paredes, a Jair Pérez Brañez, a su equipo por tal homenaje”.

