Ni siquiera la cárcel parece haber sido suficiente para apagar su influencia. Cristian Rojas Espinoza (28), técnico de celulares conocido como ‘Gozu’, cumple condena por el robo y asesinato de la médico Alexandra Sobrevilla Cortijo, en Huancayo. Sin embargo, su sombra todavía se siente fuera del penal.
La reciente captura de 16 presuntos integrantes de la banda ‘Tecnológicos del Mantaro’ representa un golpe al crimen organizado y también deja al descubierto algo más inquietante: esta red, que ya había marcado a Huancayo en 2024, no desapareció. Por el contrario, se habría reconfigurado, adaptándose y creciendo con el tiempo.
De acuerdo con la Fiscalía de Crimen Organizado, ‘Gozu’ fue pieza clave en la estructura inicial de ‘Los Yiyos’ y tuvo un rol determinante en el asesinato de la médico. Incluso hoy, sostienen, seguiría influyendo, de manera indirecta, en las actividades ilícitas de su entorno.
En 2024 fue internado en el penal de Huamancaca Chico. Pero su papel no terminó ahí. Las investigaciones apuntan a que habría continuado dirigiendo parte de las operaciones desde dentro, con el apoyo de su trabajador Bryan Samaniego Peralta.
De hecho, Samaniego habría sido instruido por Rojas desde la cárcel para ejecutar fraudes informáticos con los celulares robados. No se trataba solo de sustraer los equipos, también accedían a las cuentas bancarias de las víctimas para vaciarlas. Lo que antes hacía Rojas con su experiencia pasó a manos de Samaniego. Incluso hay registros de visitas al penal que refuerzan esta hipótesis.
Tras la caída de ‘Gozu’, el control habría quedado en manos de su expareja, Flor de María Curasma Clemente (34), conocida como ‘La reina de las manzanitas’. Escuchas telefónicas y seguimientos policiales indican que la red siguió operando, con algunos cambios, sí, pero manteniendo el mismo origen, el pasaje Andaluz.
Entre la calle y la tecnología
Según las investigaciones, la organización tenía una estructura bastante definida. En la base estaban los llamados “vagos”, encargados de robar celulares, principalmente iPhones, en distintos puntos de la ciudad. Las 24 horas.
Luego, esos equipos pasaban a manos de Flor de María, donde eran manipulados por técnicos. Les cambiaban el IMEI, los desbloqueaban y, finalmente, los vendían en sus tiendas ubicadas en el pasaje Andaluz, en pleno centro de Huancayo. También por Internet.
En los robos participaban personajes como ‘Ben 10’, un ladrón reincidente; falsos taxistas e incluso una “pepera”. Todos formaban parte de una misma cadena que respondía a una demanda clara, los iPhone. Una estructura que, en esencia, no cambió. La misma que terminó costándole la vida a la joven médico.
Tras el primer golpe policial, la red comenzó a cuidarse más. Instalaron cámaras de vigilancia cerca de sus viviendas y negocios. Este sistema era supervisado por el ingeniero de sistemas Luis Sánchez Sánchez, alias ‘Pepín’, quien no solo monitoreaba las cámaras alrededor de la casa de ‘La reina’, sino que también manejaba los puntos de venta en Andaluz.
Dinero, lujos y viajes
El dinero circulaba constantemente, y eso se reflejaba en su estilo de vida de ‘La reina’. Autos modernos, propiedades, viajes al extranjero y fiestas llamativas formaban parte de una rutina que buscaba aparentar normalidad, aunque el origen de todo fuera ilegal.
Flor incluso habría utilizado a su propia madre para registrar bienes a su nombre. Al momento de su detención tenía más de 25 mil soles en efectivo. También realizaban viajes, algunos bajo la excusa de capacitaciones, a países como Panamá y España. Con el tiempo, el negocio llegó a expandirse hasta Chiclayo.
El gasto era difícil de ocultar: campeonatos de fulbito con premios en efectivo, fiestas con artistas de chicha como ‘El Gato Félix’. Todo sostenido por una economía ilícita que no dejaba de crecer y de llamar la atención.
Protección policial
Uno de los aspectos más delicados del caso es la implicación de policías. Según la investigación, algunos no solo habrían brindado protección a la organización; también la habrían apoyado logísticamente, facilitando traslados y alertando sobre operativos.
Gracias a estas presuntas complicidades, la banda habría logrado operar desde el 2024 con menos riesgos. Por ejemplo, el policía César Augusto Padilla Sernaqué (29) habría actuado prácticamente como chofer, trasladando a ‘la reina’ en una moderna camioneta.
Los implicados
El juez Ever Bello Merlo ordenó el lunes 16 de marzo la detención preliminar de 22 personas. Hasta el momento, 18 ya han sido capturadas. Cada una cumplía un rol dentro de una estructura que operaba de manera coordinada.
Entre los principales implicados figuran
- Flor de María Curasma Clemente (34), señalada como líder.
- Ronald Curasma Clemente (30), su hermano.
- Julia Clemente Capani (56), madre de la líder.
- Maruja Marisol Curasma Clemente (39), hermana.
- Elida Rosas Parios (21), presunta testaferro.
- Julissa Rojas Espinoza (28), hermana de ‘Gozu’.
- Antoni Benjamín Ricci Jancachahua (31), presunto enlace con policías.
- Brayan David Samaniego Peralta (20), implicado en robos.
- Jordan Bill Mescua Puente (26), presunto testaferro.
- Jhordan Gamarra Calderón (26), policía.
- Raúl Paucar Daván (23), policía.
- Juan Carlos Damián Otarola (38), técnico informático.
- César Andrés Pascual Rojas (28), ladrón de celulares.
- Luis Giovanny Sánchez Sánchez (33), ingeniero de sistemas, mano derecha.
- César Augusto Padilla Sernaqué (29), policía.
- Jhonatan David Huatuco Aquino (35), taxista.
- Estefany Zuasnabar Zúñiga (24), ‘pepera’.
- Antoni Félix Jeremías Yance (21), vendedor de celulares.
- Alexis Beyker Huincho Gavilán (21), encargado de desbloquear cuentas iCloud.
- José Luis Arroyo León (21), colaborador.
- Bryan Kevin Gasco De la Cruz (31), ventas en Chiclayo.
- José Luis De la Torres Pérez (45), trabajador.

