Existe una clarísima intención de la PNP de “enterrar”/enviar a “El Monstruo” a Challapalca lo más rápido que se pueda. Por la PNP lo habrían enviado del mismo aeropuerto, tras el montaje de un show policial y de Jerí sin asidero: Erick Moreno, alias “El Monstruo”, fue capturado exclusivamente por la policía paraguaya.
En ese afán, como ya tiene una sentencia de más de 30 años, la élite de la PNP quiere enviar a “El Monstruo” sin la audiencia por ley o, como ha pedido un abogado, una declaración -por la información sensible que tiene- ante el fiscal de la nación. La PNP, antes y ahora, insiste en “enterrarlo” en Challapalca.
¿Por esa premura o desesperación por llevarlo al gélido penal de Challapalca? Buscan silenciarlo. Que no delate a los altos jefes policiales que lo protegieron hasta horas antes de su captura Paraguay. Asimismo, en Lima y sus pasos por Bolivia. Hay mucha “platita” que recibieron desde el más alto nivel hasta los subalternos.
Esa es la razón de la obsesión por su inmediato traslado de El Monstruo a Challapalca. Temen que hable. Temen que revele quienes lo protegieron y cuánto desembolsó sobre todo a los altos niveles de la PNP.
Lo que la PNP quiere hacer con “El Monstruo” no es nuevo. Hay varios antecedentes en el mundo criminal. Nos vamos a referir al caso más reciente. Al de Gerson Gálvez Calle, alias “Caracol”, presentado como un “capo” del narcotrafico siendo solo el jefe de las bandas de los barrios del Callao, encargados de preñar de drogas los contenedores de los buques y extorsionar obras de construcción.
¿Cómo fue tratado “Caracol? Luego de su extradición de Colombia, en mayo de 2016, lo “enterraron” en la Base Naval del Callao, un penal para los mayores enemigos del país. Y Caracol no era -como ya señalamos- un capo del narcotrafico. Eso sí, sabía todos los vínculos de los jefes de la Marina y el narco-movimiento Chimpun Callao.
La historia se repite por la misma razón: la búsqueda de silenciar a delincuentes que tienen mucho que decir sobre -en el caso de El Monstruo”- generales y coroneles de la PNP o -en caso de “Caracol”- de altos miembros de la Marina y autoridades policiacas del Callao en la era de Chimpun Callao. En el primer caso, dinero de la extorsión y, en el segundo caso, principalmente de la cocaína.
El “entierro” de “El Monstruo” en un penal de máxima seguridad, sin embargo, a diferencia de “Caracol”, no se puede descartar que el jefe de los Injertos del cono norte aparezca muerto antes de llegar o en el mismo penal, que está en manos del Inpe e, institucionalmente , de Podemos.
Jaime Antezana Rivera
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