Tiempo para escribir o el arte de contar la vida

Comentarios sobre el libro Tiempo para escribir, del Programa de Escritura Creativa promovido por el Centro de Desarrollo Editorial. (Lorem Ipsum, 2026)
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Fernando Carrasco Núñez
Fernando Carrasco Núñez
Escritor - Editor de la sección literaria Pabellón de Letras.
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Luego de culminado el Programa de Escritura Creativa promovido por el Centro de Desarrollo Editorial, se presentó el libro Tiempo para escribir (Lorem Ipsum, 2026), texto antológico que reúne los relatos de cuatro de sus estudiantes de la primera promoción.

Suele suceder que la publicación de la ópera prima o los primeros escritos de un autor es el coronamiento de un arduo y prolongado trabajo de escritura y corrección. En el caso literario, y específicamente en el ámbito de la narrativa, el autor tiene que lidiar con palabras, estructuras, personajes, sucesos y otros elementos que no son sino la cristalización artística de su mundo interior. Un mundo interior poblado de demonios o fantasmas que en realidad aluden a diferentes pulsiones; es decir, sentimientos o energías psíquicas tan profundas que, irremediablemente, nos mueven a la creación literaria.

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A todo lo anterior, debemos añadir que, casi siempre, en los primeros escritos de un autor ya se puede percibir, de manera explícita o implícita, el universo narrativo y la visión del mundo que el autor, auténtico y consecuente, irá configurando a lo largo de su carrera artística.

El libro Tiempo para escribir se inicia con dos relatos de Blanca Luz Izaguirre: “El universo y yo” y “Una llamada”, en estos escritos se nos retrata diferentes aspectos de escenarios marginales de nuestra sociedad. Son historias que trabajan bien la intriga y que nos conmueven por la crudeza de los acontecimientos. Con un lenguaje coloquial se relatan tragedias familiares que marcan etapas importantes de nuestra vida. En estos cuentos, subyace un cuestionamiento a ciertas costumbres e ideas retrógradas que aún subsisten en nuestra sociedad.

Seguidamente, en Tiempo para escribir aparecen dos cuentos de Ángelo Martínez: “Noli detesta la palabra bueno” y “¿Alguien quiere tantear la dimetiltriptamina?”. A diferencia de sus compañeros, Ángelo ya ha publicado cuatro novelas. En los dos relatos que conforman la presente antología, Martínez incide en sus temas como son los amores contrariados, la vida nocturna y las drogas. Con destreza, el autor nos sumerge en la vorágine interior de sus personajes y el drama de sus familiares con un lenguaje galopante que nos arrastra hasta el final. Es importante resaltar que Ángelo Martínez apela al uso de técnicas como los narradores múltiples y sabe conferirle a su lenguaje mayor vuelo estético a través del uso de ciertas imágenes: “Al pasar los meses, entendí que de la radiante montaña en la que estuvimos tan mezclados, danzando alegremente sin vestimenta alguna, desde esa cima que escalamos por unos días, ella había decidido descender y quedarse a mitad de camino, donde las nubes eran negras y desde donde no llovía más que estiércol por todas partes y ella abría la boca y masticaba cada migaja porque aún ignoraba su nocividad” (p. 51-52).

El tercer autor que aparece en la antología Tiempo para escribir es Álvaro Milla de León. De él aparecen sus cuentos “El último adiós” y “Gula”. En el primero, se nos muestra los peligros que nos acechan en la vida cotidiana en un mundo casi apocalíptico desde la perspectiva de un can. En este relato, se describe los cambios bruscos que tiene nuestra vida como una alegoría de la precariedad de la existencia humana. En su muy buen cuento titulado “Gula”, nos aproximamos a la breve biografía de un ser voraz e inquietante. La vida de este ser siniestro, muy bien configurado en el relato, es una metáfora de la sociedad consumista de hoy, y se puede leer también como una crítica al sistema insaciable en el que vivimos sumergidos todos.

Cierran muy bien el libro Tiempo para escribir los relatos de Dallana Pahuara Ramos: “Ellos se ríen de mí” y “La rendición del cuerpo”. En ambos cuentos, narrados con una prosa labrada con esmero, se aborda el tema de la frustración amorosa. El amor aparece como un alimento esencial para la vida, pero también se representa como algo nocivo que nos puede arrastrar a nuestra perdición. En su logrado cuento “Ellos se ríen de mí”, Dallana Pahuara nos sumerge en la mente de su protagonista para conocer de cerca toda la dimensión de su drama interior. Estamos frente a un buen trabajo de monólogo interior con una final imprevisible y desconcertante.

En suma, Tiempo para escribir es un importante libro antológico que nos presenta la punta del iceberg; es decir, solo una pequeña muestra del universo narrativo de cuatro autores que se irá enriqueciendo a base de talento y, principalmente, como fruto del trabajo disciplinado e indesmayable de sus autores.