La candidata a diputada por Junín con el número 2 de Podemos Perú, Lina Cuba de la Cruz, salió en defensa del líder de su partido, José Luna Gálvez, frente a los cuestionamientos por la presunta falsificación de firmas durante la inscripción de la agrupación ante el sistema electoral. La locutora radial calificó la investigación fiscal como “injusta y desproporcional” y sostuvo que se ha construido una narrativa de persecución política contra su organización.
En una entrevista con Huanca York Times, Cuba marcó una línea clara entre responsabilidades políticas y penales. “El líder de Podemos Perú, el señor Luna Gálvez, sí tiene una responsabilidad política, pero no una responsabilidad penal, porque no es él quien ha recolectado las firmas”, afirmó. Según su versión, los peritajes realizados por el Ministerio Público habrían reducido el caso a solo cuatro firmas adulteradas, una cifra que consideró mínima frente a otros partidos que, aseguró, tendrían miles de firmas observadas sin recibir el mismo nivel de escrutinio.

La candidata sostuvo que Podemos Perú enfrenta una “satanización” mediática y judicial por haber impulsado iniciativas que, a su juicio, afectaron intereses económicos poderosos. En ese contexto, mencionó la devolución de aportes de las AFP como el verdadero motivo del acoso contra su partido. “A otros partidos con investigaciones similares no se les llama gangsters de la política”, afirmó, en alusión a agrupaciones como el fujimorismo o Perú Primero, de Martín Vizcarra, quien purga condena por corrupción en su gestipon como gobernador de Moquegua.
Pese a su defensa del partido, Cuba adoptó una postura de abierta confrontación con la cúpula de Podemos Perú. “Yo no le voy a deber sumisión ni incondicionalidad a los líderes de los partidos”, advirtió. Aseguró que, de llegar al Congreso, actuará como una “voz discordante” si considera que las decisiones partidarias afectan los intereses ciudadanos. “No entro a la política para besarle las manos a nadie”, enfatizó.
Incluso cuestionó el uso del financiamiento público directo, al señalar que las dirigencias lo destinan a “grupetes” y consultorías, en lugar de fortalecer a las bases. “Me van a odiar, me van a votar, creo, de Podemos”, dijo, al anticipar un eventual conflicto interno por sus críticas.
Sentencias
En el plano personal, la candidata reconoció tener dos sentencias firmes rehabilitadas por difamación, correspondientes a los años 2005 y 2017, derivadas de su ejercicio periodístico. Cuba atribuyó esos fallos a una “mala defensa” legal y aseguró que esas experiencias la llevaron a ser más cautelosa en la verificación de información.
En materia legislativa, una de sus propuestas más polémicas apunta a autorizar de forma excepcional el uso de camionetas 4×4 para el transporte de pasajeros y carga en zonas rurales de la sierra y la selva. Aunque la Sutrán prohíbe actualmente esta actividad, Cuba sostiene que la medida responde a la ausencia del Estado en infraestructura vial. “Es la única forma en que la gente puede movilizarse”, justificó.
La candidata también lanzó duras críticas contra las instituciones del Estado. Calificó al actual Congreso como un “aliado del crimen” por aprobar normas que, según dijo, debilitan el sistema de justicia. Sobre la Policía Nacional, afirmó que se encuentra “totalmente politizada” y utilizó una metáfora contundente: “Si la cabeza del pescado está podrida, todo el cuerpo está podrido”.
Finalmente, Cuba señaló que desarrolla una campaña austera, financiada con pequeños aportes ciudadanos. Aseguró que su estrategia busca diferenciarse de la política tradicional y reforzar una imagen de cercanía con la población, en un escenario electoral marcado por el descrédito de los partidos y sus liderazgos.

