La justicia mantiene en prisión al principal acusado del crimen más grave ocurrido en la provincia de Jauja el año pasado. El Primer Juzgado de Investigación Preparatoria rechazó el pedido de la defensa para revisar la prisión preventiva de Esteban Rojas Crispín (41), investigado por el feminicidio de su hijastra Lucía Retoblo Espinoza (18).
El 22 de diciembre, la jueza Lizbeth Paola Peralta Pampa ratificó la medida por nueve meses. En su resolución señaló que las nuevas pruebas no debilitan la acusación, sino que la refuerzan.
Las evidencias
La magistrada evaluó 17 elementos de convicción incorporados por la Fiscalía Especializada en Violencia contra la Mujer. El más relevante es un informe pericial que confirmó la presencia de sangre de Lucía en unas zapatillas blancas halladas en el dormitorio de Rojas Crispín. Además, en el colchón de la joven se detectó sangre del investigado.
La necropsia determinó que la víctima murió a causa de un politraumatismo producido por múltiples heridas de arma blanca en distintas partes del cuerpo. Los peritos también encontraron ácido fosfatasa en el hisopado vaginal post mortem, sustancia asociada al líquido preseminal.
Un peritaje de ingeniería forense descartó la versión del acusado sobre la lesión en su mano derecha, los cinceles que señaló como causa del corte no tenían filo ni rastros de sangre. En la blusa, el pantalón y las zapatillas de Lucía, además, se confirmó la presencia de sangre humana del grupo O.
El perfil de Rojas
Un informe de psicología forense concluyó que Rojas Crispín presenta “conductas desadaptativas”, escasa empatía y baja tolerancia a la frustración. Durante la evaluación mostró una actitud fría e incongruencias entre su discurso y su lenguaje corporal.
La fiscalía sostiene que Lucía sufrió violencia física y psicológica reiterada por parte de su padrastro. Testigos familiares declararon que en agosto de 2024 el acusado habría intentado abusar sexualmente de ella. La joven lo contó a una tía, pero el hecho no fue denunciado formalmente.
El crimen
La noche del 17 de mayo, Lucía regresó a su vivienda cerca de las 11 de la noche. Testigos ubican al investigado en el inmueble antes de la llegada de la víctima, lo que contradice su versión inicial. Las declaraciones de Isabel Retoblo, madre de la joven, y de la hija del acusado señalaron de manera coincidente a Rojas Crispín como autor del crimen.
Contraataque
El abogado del investigado argumentó que el peritaje practicado al polo y pantalón del acusado dieron negativo para sangre de la víctima, lo que, según ellos, resulta incoherente con un ataque de 27 heridas. También cuestionaron que la prueba de luminol no haya determinado con precisión el lugar del crimen y sugirieron la posible intervención de terceros.
En su defensa personal, Rojas Crispín negó los cargos. Admitió que la sangre hallada en el colchón de Lucía era suya, pero afirmó que pudo haber caído cuando ingresó a la habitación para retirar al hijo de la joven. Sobre las denuncias previas, dijo que si hubiera ejercido violencia, ella lo habría denunciado formalmente.
22 de febrero
La jueza concluyó que subsisten los indicios de sospecha grave y el peligro procesal, por lo que ratificó la prisión preventiva al considerar que la eventual pena superaría los cinco años. Señaló que un peritaje negativo en una prenda no desvirtúa la imputación frente al conjunto de pruebas y que la versión del acusado no descarta su participación. La medida se mantendrá hasta el 22 de febrero, plazo en el que la fiscalía deberá presentar la acusación formal.
Otro proceso
De manera paralela, el 1 de diciembre la fiscalía de Jauja presentó un requerimiento de acusación directa contra Rojas Crispín por agresiones contra Isabel Retoblo Espinoza, madre de Lucía. Se solicita una pena efectiva de dos años por amenazas de muerte e insultos. El juez deberá resolver la admisión del requerimiento y fijar fecha de audiencia.

