Vraem: profesora desaparece tras caminar horas para enseñar a los 2 últimos alumnos del pueblo

Desde el sábado no se sabe de Luz Lindo Samaniego, 54 años. Recorría a pie la peligrosa trocha Balcón-Matichacra para dar clases a los únicos dos niños del pueblo; ahora sus hijos buscan solos.
Héctor Fernández, hijo mayor de la profesora, recorre la zona donde su madre desapareció. Esta es una de las últimas fotos que registró entre Balcón y Matichacra.
Adelina R. Castro
Adelina R. Castro
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Hace cuatro días que Luz Victoria Lindo Samaniego, maestra de primaria de 54 años, está desaparecida. Salió el sábado 11 desde el centro poblado de Balcón, en el distrito de Santo Domingo de Acobamba, con rumbo a Huancayo. Nunca llegó.

Luz Victoria recorría a pie el peligroso camino de herradura que une Balcón con Matichacra, en la ceja de selva. Es un sendero que solo usan campesinos y docentes, bordeando precipicios y soportando un calor sofocante. El trayecto puede durar hasta doce horas, para los que no están habituados. Hace unas semanas, otra maestra se cayó y resultó fracturada en esa misma ruta. Luz Victoria había asumido su reemplazo hace poco más de un mes, en educación inicial. 

Sus dos hijos la esperaban en Huancayo. Héctor Fernández Lindo (29) es el mayor. Fue la última persona con quien habló. Él la monitoreaba durante el viaje. El sábado, a las 4 de la madrugada, recibió un mensaje, su madre salía de Balcón, de regreso a casa. A las 2 de la tarde, el último mensaje: había cruzado el puente Huacachi sobre el río San Fernando, que divide ambos poblados. Venía agotada, pero seguía adelante. Después el teléfono sin señal. 

Alerta de la comisaría de Santo Domingo de Acobamba por la desaparición de la profesora Luz Lindo.

“Siempre he admirado la valentía de mi madre”, dice Héctor al otro lado de la línea, en conversación con Huanca York Times. “Aceptó caminar más de seis horas para enseñar a los dos niños del pueblo. Yo la acompañé la primera vez. Es un camino de herradura difícl. Nadie más quiso acompañarla esta vez”, cuenta.

Desde el lunes, Héctor recorre la zona. No come ni duerme. Pregunta a cada persona que encuentra, mira hacia el precipicio que domina el río Mantaro, pide ayuda a los maestros de las localidades vecinas, y que el Ejército intervenga: “Ellos sí pueden entrar, es zona del Vraem. Los pobladores tienen miedo, y con razón”. 

Su hermana, María Elizabeth, de 15 años, también está en el lugar. Ella se encarga de preguntar a los chicos y grandes de Matichacra. A este punto ya no llegó la docente. Desde aquí se toman los vehículos hacia Huancayo.

Héctor sospecha que su madre se equivocó de camino o que se ha caído. “Es fácil perderse ahí. Hay varios senderos, y si das un paso en falso, puedes terminar en un precipicio”, dice.

Lugar donde desapareció la profesora Luz Victoria Lindo, fotografiado por su hijo Héctor.

“Mi madre fue madre y padre para nosotros”, agrega. “Buscaremos hasta encontrarla. Cualquier información, cualquier ayuda, bienvenida sea”.

La maestra, formada en La Cantuta, con más de 15 años en la profesión (hizo un alto para criar a su hija), caminaba sola esta zona. No aparece, los únicos que la buscan son sus dos hijos, en un lugar dónde el narcoterrorismo persiste.

Ayuda

Apoya a Héctor a seguir buscando a su mamá, la profesora Luz Lindo.
Yape: 939255351
A nombre de Héctor Enrique Fernández Lindo.
Cada sol cuenta para que no pare la búsqueda.