Han pasado 37 años desde que el artista plástico Guillermo Guzmán Manzaneda falleció, el 15 de junio de 1987, pero sus obras dan testimonio de su vida, sus preocupaciones, el estilo de su arte. Su eternidad.
Guzmán Manzaneda nació el uno de enero de 1912 en Huancayo. Se formó en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde tuvo como maestros a José Sabogal, el artista plástico máximo exponente de la corriente indigenista, y Julia Codesido.
Dicen los expertos de su obra que su técnica preferida es la acuarela.
“Nos ha dado muchos lauros y está considerado entre los pintores más importantes de su tiempo”, dice el exdirector del Instituto Nacional de Cultura (INC) en Junín, Sergio Castillo Falconí.

“Es toda una escuela, todo un ejemplo en la historia del arte de Huancayo”, subraya Castillo, tras la inauguración de la muestra pictórica de 30 obras de Guzmán Manzaneda, en la sala de cultura de la Universidad Peruana Los Andes (UPLA).
Si usted ve en las pinturas de Guillermo Guzmán las cutunchas, antigua forma de vestir de las mujeres huancas con cotón largo, están con su cutunchas; propio de Huancayo. “Así, el pintor está mostrando al mundo cómo era en su tiempo”, añade Castillo Falconí, el curador de esta exposición que conmemora 37 años del fallecimiento del afamado pintor.
Los cuadros que se pueden apreciar son parte de la colección de la familia Enciso Vallejo, que desde los años ’80 guarda estas obras del maestro Guzmán.
Freddy Enciso Vallejo recuerda que su abuelo, Juan Enciso Guerrero, comenzó con la colección familiar. Era el sastre del pintor, quien le dejaba sus cuadros como pago por los trajes que le confeccionaba.

“Guillermo era excéntrico. Se hospedaba en el hotel Turistas y pintaba y como pago dejaba sus cuadros”, dice Freddy. Por eso, es posible encontrar sus obras en este hotel de Huancayo. Igual hacía con su sastre.
Pero sus obras están en el mundo, adquiridas por coleccionistas y celebridades: “40 de ellas las tiene Walt Disney”, resaltan Freddy y Sergio.
En la sala de la exposición pictórica se puede observar retratadas al óleo a tres hilanderas, en un tamaño de 126 x 123 centímetros; pintada en 1963. Otra retrata un paisaje de Cerro de Pasco, otra a Huancavelica, al Cristo de las Golondrinas, la procesión del Señor de Los Milagros y a un hombre tocando el waccrapuco, entre otras escenas.
“Guillermo Guzmán Manzaneda pintó sobre yute; es un reciclador nato. Los bastidores son marcos de puerta en desuso. Para mí es el más grande de su época”, dice Freddy.