“La política sí es cosa de mujeres”, por Amire Ortiz

"La participación política para la mujer es todo un reto y no se reduce al voto únicamente sino también al derecho a ser elegida; sin embargo, nuestra sociedad aún muestra renuencia a apostar de manera más contundente por las mujeres"
Amire Ortiz 10092021
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Escribe: Amire Ortiz [abogada feminista]

Este último 7 de septiembre se conmemoró el reconocimiento del derecho de las mujeres al sufragio en el Perú, estipulado en la Ley 12391 de 1955. En 1956 por primera vez en nuestro país las mujeres accedieron al derecho al voto; sin embargo, pese a que ello fue un gran paso en la inclusión de las mujeres en el quehacer político, aún era sectaria a cierta clase dominante, pues solo incluía a mujeres que supieran leer y escribir, con lo cual las mujeres peruanas, en su mayoría racializadas, a las que el acceso a la educación les era esquiva, permanecían sin ser reconocidas en sus derechos cívicos.

El derecho al sufragio fue uno de los grandes logros de las feministas de antaño. No obstante, la inclusión y participación de las mujeres en la política es hasta la fecha un reto constante sobre el cual venimos forjando incidencia, pues aún no conquistamos todos los espacios políticos y posiciones de liderazgo que merecemos. Para nosotras la valla siempre será más alta y el trabajo político mucho más arduo, sin considerar los múltiples factores sociales que limitan el acceso a las mujeres en la cancha política, tanto desde su obstaculización cuando ya es parte como hasta el germinar la idea de que son espacios de hombres.

A la mujer se le ha estigmatizado cuando tiene una postura ciudadana más activa, cuando rompe el esquema de la conducta que una sociedad machista le tiene asignada. Aún se le cree con menores capacidades, se le asigna roles domésticos y aunque logre obtener trabajos en el espacio público, la labor de la casa les sigue generando una carga laboral adicional sobre la cual no hay ningún tipo de reconocimiento. Las mujeres aún son las relegadas a cuidar de su hogar, a cocinar, a limpiar, a lavar, a planchar y en su defecto para quienes tienen mayor poder adquisitivo estas tareas son delegadas a otras mujeres con mayores vulnerabilidades que trabajan en labores domésticas remuneradas, pero como verán los hombres siguen sin hacerse cargo.

Bajo ese contexto la participación política para la mujer es todo un reto y no se reduce al voto únicamente sino también al derecho a ser elegida; sin embargo, nuestra sociedad aún muestra renuencia a apostar de manera más contundente por las mujeres. Existen prejuicios y peor aún estigmatizaciones respecto a mujeres feministas que cuestionan todo este sistema político, económico y social. Al primer trimestre del 2021 la ONU señaló que el mundo tanto el 43% de mujeres y el 53% de hombres aún cree que los hombres son mejores líderes políticos y en el Perú vemos que los cargos directivos de los partidos políticos no recaen ni en un 30% en mujeres. Asimismo, son víctimas de acoso y demás formas de agresión que afecta su participación.

El diseño de las reglas de juego electorales va cambiando. Es importante que ya se hable de paridad y alternancia, pero eso no basta si no trabajamos en cambiar la estructura social. Es un proceso largo, pero requiere un profundo compromiso de tomar conciencia que las mujeres existimos y también merecemos ser parte de la toma de decisiones importantes para labrar el desarrollo de nuestro país.

Trabajemos en los retos que tenemos para lograr una verdadera participación política equitativa.