Secuestran a lavador de carros y lo amenazan de muerte por supuesto robo a minera Oro Negro

El trabajador fue obligado a subir a un automóvil y, según su declaración, le colocaron un costal en la cabeza mientras lo trasladaban. Sus captores lo acusaban de haber sustraído maquinaria de la minera Oro Negro.
22 septiembre, 2026
Huancán: lavador de carros es secuestrado y amenazado de muerte por presunto robo a minera.

Un lavadero de carros en Huancán fue el escenario de un secuestro que terminó con amenazas de muerte. Los captores acusaron a un joven trabajador de robar maquinaria de la minera Oro Negro, que opera cerca de la comunidad de Acopalca, en Huancayo.

Brayan Huatorongo Gutiérrez, de 22 años, contó lo que vivió. Dos hombres lo secuestraron y lo amenazaron de muerte a él y a su familia.

Una cámara de seguridad captó el momento exacto. Un auto negro con placa AXA-617 llegó al carwash donde trabajaba Huatorongo. Él pensó que el vehículo venía por un servicio, pero dos hombres bajaron y lo metieron a la fuerza en el asiento trasero.

Le cubrieron la cabeza con un costal

Huatorongo relató a la Policía que lo obligaron a subir al auto. En el camino, los captores le pusieron un costal en la cabeza para que no viera hacia dónde iban.

Durante el trayecto, los hombres no dejaron de amenazarlo. Le decían que iba a morir y lo señalaban de robar medio millón de soles en maquinaria de la minera Oro Negro. Huatorongo niega ese robo. Dice que usaron esa sindicación solo para intimidarlo.

Los captores lo llevaron a un descampado cerca de un puente, en El Tambo. Ahí lo bajaron del auto y lo subieron a una camioneta negra. Dentro esperaba una mujer que Huatorongo reconoció, Jhennifer Charmely Santos Flores, supuesta asesora legal de la empresa. Él la conocía porque antes trabajó para Oro Negro.

“Te mueres tú y tu familia”

Según el relato que Huatorongo dio a la PNP, Santos Flores lo amenazó de muerte. Le advirtió que también podían atacar a sus familiares y le dijo que ya sabían dónde vivía y quiénes eran sus seres queridos. Además, lo golpeó en el rostro mientras seguía amenazándolo.

Huatorongo asegura que ella daba las órdenes a los demás hombres. Mientras estuvo en la camioneta, Santos Flores bajaba varias veces a hacer llamadas y luego regresaba.

Antes de llegar a la Divincri, donde Huatorongo puso la denuncia, Santos Flores le habría indicado qué contar. Debía decir que los hombres que lo trasladaron eran sus amigos y omitir el secuestro, las amenazas y los golpes.

También le dijeron que una mujer llamada Susana Gonzales Briones sería su abogada y que debía quedarse junto a ella. La supuesta asesora legal de Oro Negro le asignó, así, una segunda abogada.

Horas después, Huatorongo llegó, efectivamente, a la Divincri junto a Gonzales Briones, quien se presentó como su abogada. Pero cuando encontró a sus familiares en la sede policial, pidió hablar a solas con ellos. Ahí dijo que nunca había llamado a esa abogada, y ella tuvo que retirarse del lugar.

El caso se investiga como secuestro. La víctima ya pasó los exámenes médicos correspondientes. La Policía busca el vehículo y a los responsables de este hecho.

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