“Era mi sueño manejar una camioneta así”: la versión de la joven que condujo la Jeep que atropelló y mató a docente en Huancayo

La joven de 22 años aseguró que aceptó conducir el vehículo porque siempre había querido manejar una camioneta de ese tipo. Luciana Nicole Orizano Calderón reconoció haber consumido alcohol antes del accidente y la Fiscalía solicita nueve meses de prisión preventiva en su contra.
Joven que atropelló y causó muerte de docente en Huancayo revela por qué manejaba la Jeep Rubicon.
Jhefryn Sedano
Jhefryn Sedano
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“Era mi sueño manejar una camioneta así”. Esa fue la razón que, según declaró ante la Policía, llevó a Luciana Nicole Orizano Calderón, de 22 años, a ponerse al volante de la Jeep Rubicon que terminó atropellando y causando la muerte del docente Huberth Robles Ortega, la mañana del 28 de julio, en la avenida San Carlos, en Huancayo.

La joven reconoció ante los agentes que había consumido bebidas alcohólicas antes del accidente ocurrido, expresó arrepentimiento por lo sucedido y comunicó su intención de acogerse al principio de terminación anticipada, mientras la Fiscalía solicita nueve meses de prisión preventiva en su contra.

“Era mi sueño manejar una camioneta así”

Según su declaración ante la Policía, aquella madrugada Luciana salió junto a una amiga al local Cava, ubicado en la Plaza de la Constitución de Huancayo, donde conoció a Rafael Julio Alvarado Sánchez, de 34 años, propietario de la Jeep Rubicon.

Luego, junto a dos amigos, acudieron a la discoteca Taj Mahal. Horas después, tras dejar a su acompañante en el distrito de Chilca, regresaron con Rafael Alvarado al centro de la ciudad a bordo de un taxi.

Fue en el jirón Áncash, frente al local Cava, donde la joven observó estacionada la camioneta. Según relató, comentó que siempre había querido conducir un vehículo de ese tipo, sin saber inicialmente que pertenecía a Alvarado.

La investigada sostuvo que el hombre le mostró las llaves, desbloqueó la unidad, verificó que contaba con licencia de conducir vigente y le permitió manejar.

“Al llegar a las inmediaciones del Parque Constitución, donde vi un vehículo Jeep, le comenté que mi sueño era manejar dicho vehículo sin saber que era de él. A la invitación del citado ciudadano sacó su llave, desbloqueó y me dijo: ‘Entonces maneja’. Tras verificar que contaba con mi licencia de conducir vigente, abordé el vehículo marca Jeep, modelo Rubicon, precisando que como copiloto se encontraba Rafael”, declaró ante la PNP.

Admitió haber consumido alcohol

Durante su manifestación, Luciana Nicole Orizano reconoció que había ingerido bebidas alcohólicas antes de conducir.

Según detalló, tomó un cóctel de pisco, otro de tequila, una bebida con crema de licor y posteriormente whisky. Afirmó que dejó de beber aproximadamente a las 4:30 de la madrugada y que después solo consumió agua con limón. El examen de dosaje etílico realizado tras el accidente determinó que presentaba 1.94 gramos de alcohol por litro de sangre.

Su versión sobre el momento del atropello

Respecto a los instantes previos al impacto, la joven señaló que mientras conducía por la avenida San Carlos, Rafael Alvarado habría tenido un comportamiento que provocó que perdiera el control del vehículo.

“En el trayecto por la avenida San Carlos, en la curva, siento que me saca la correa y mete la mano debajo de mi pantalón. En ese momento pierdo el control del carro al soltarme para tratar de zafarme de él; es donde él agarra el timón para que no se vaya, porque yo había soltado las manos del timón. Nuevamente agarra el timón, donde siento el impacto y pierdo la conciencia, permaneciendo en el lugar hasta la llegada de la autoridad policial”, declaró.

Añadió que despertó cuando ya era atendida en una clínica y que posteriormente el padre de su hija le informó que una persona había fallecido producto del accidente.

Al finalizar su manifestación, expresó arrepentimiento por lo ocurrido.

“Soy consciente que no debí manejar en estado de ebriedad, pero la adrenalina, la edad y al querer cumplir un sueño, y al tener la aceptación del dueño, me sentí libre de manejar”, manifestó.

Asimismo, dejó constancia de su intención de acogerse al principio de terminación anticipada, mecanismo que permite al investigado aceptar cargos y buscar un acuerdo con el Ministerio Público para culminar el proceso bajo determinadas condiciones.

Extracto de la declaración policial de Luciana Nicole Orizano Calderón, quien afirmó que “era su sueño” conducir una camioneta como la Jeep Rubicon.

La versión del propietario de la Jeep Rubicon

La versión de Rafael Julio Alvarado Sánchez es distinta a la expuesta por Luciana Orizano.

Ante la Policía, el propietario del vehículo aseguró que fue ella quien insistió en conducir y que terminó aceptando ante la presión de la joven.

“Al acercarnos a mi vehículo, a la chica le gustó mucho mi vehículo y a la fuerza quiso manejar y en eso me quitó la llave y se subió al carro. Le dije que me devuelva la llave ya que estábamos mal y me dijo: ‘Solo unas vueltas’. En ese lugar hay cámaras, donde yo acepté a tanta presión y ella empezó a conducir”, declaró.

Según su versión, ambos avanzaron hacia San Carlos y, durante el trayecto, se quedó dormido.

“Doblamos para Cusco y hacia San Carlos y a tres cuadras aproximadamente me quedé dormido. De ahí me recuerdo cuando la chica gritó y nos estampamos. En ese instante reventó el airbag del vehículo y nos quedamos en shock”, señaló.

Cuando los investigadores le preguntaron quién autorizó que la joven condujera, respondió:

“A presión empezó a conducir la persona de Luciana Nicole Orizano Calderón y no autoricé”.

Asimismo, negó haber intervenido sobre el volante antes del accidente y afirmó que sus manos permanecían sobre sus piernas.

“Mis manos estaban sobre mis piernas”, declaró al rechazar que hubiera intentado sujetar el timón antes del impacto.

Fiscalía pide prisión preventiva

Tras evaluar las declaraciones y otros elementos de investigación, el Ministerio Público solicitó nueve meses de prisión preventiva contra Luciana Nicole Orizano Calderón por el presunto delito de homicidio simple con dolo eventual, figura penal que contempla una pena de entre seis y veinte años de cárcel.

El pedido será evaluado en audiencia judicial. El juez determinará si la investigada afrontará el proceso en libertad o bajo mandato de prisión preventiva.