Curaba a sus muñecas de niña y ahora cumplirá su sueño de estudiar Medicina Humana en San Marcos

Los sueños sí se cumplen. Marilyn Keyth Huamán Méndez, de 23 años y natural de Huancavelica, alcanzó el primer puesto en Medicina Humana y cómputo general de San Marcos. Trabajó para pagar su preparación y estudió entre las goteras de su casa, sin perder de vista el sueño que tenía desde niña.
2 noviembre, 2026
Desde niña soñaba con ser médica. Hoy, Marilyn está más cerca de lograrlo tras alcanzar el primer puesto en Medicina Humana de San Marcos.

De niña, Marilyn Keyth Huamán Méndez curaba a sus muñecas y a sus amiguitos. Cuando le preguntaban qué quería ser, decía que doctora. Quería atender a la gente con paciencia y cariño, sin maltratar a nadie por estar enfermo.

Ahora cumplirá ese sueño. Marilyn vive en Huancavelica y el próximo año viajará a Lima para estudiar Medicina Humana en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Su padre, Alejandro Huamán Fernández, murió de cáncer de pulmón cuando ella tenía 12 años. Marilyn cree que no recibió atención médica a tiempo.

Eran muy unidos. De pequeña lo acompañaba a sus trabajos de albañil y lo miraba con admiración. Antes de morir, él grabó un video para despedirse de su familia. En el video le pidió que fuera doctora y le prometió acompañarla desde el cielo.

“Hija, cumple tus sueños, sé que quieres ser doctora”, le dijo.

Ella no olvida esas palabras. La muerte de su padre le dejó mucha tristeza y más ganas de estudiar Medicina. Había visto a trabajadores de salud que, según cuenta, trataban mal a los pacientes. Ella quería hacerlo distinto. Quería escuchar, explicar y atender con respeto, venga de donde venga la persona y tenga o no dinero.

Su padre fue una de las personas que más la impulsó a seguir sus sueños. Antes de morir, cuando Marilyn tenía 12 años, le dejó un mensaje que nunca olvidó: «Hija, cumple tus sueños, sé que quieres ser doctora».

Trabajó para pagar su preparación

Terminó la secundaria en el colegio Francisca Diez Canseco de Castilla, en Huancavelica. No tenía plata para una academia y empezó a trabajar.

Vendió colchas, juguetes y mazamorras. También fue asistente dental. Buscaba trabajos de medio tiempo para ayudar en su casa y juntar dinero para estudiar. Trabajaba de ocho de la mañana a dos de la tarde, almorzaba y estudiaba hasta las diez de la noche.

Los primeros años se preparó sola. Después conoció Sanfer-MEDIC, una academia de jóvenes huancavelicanos que estudian Medicina en San Marcos.

Los profesores notaron su esfuerzo y le dieron una beca. No le cobraron las clases y juntaron dinero para pagar su inscripción al examen de admisión.

Marilyn lo agradece. Cuenta que otras academias le ofrecieron dinero para que dijera que se había preparado con ellas. No aceptó. Prefirió reconocer a quienes sí la ayudaron.

Estudiaba mientras llovía sobre su casa

El techo de calaminas de su casa tenía goteras. Cuando llovía, el ruido era tan fuerte que se ponía audífonos para concentrarse. Seguía con sus libros.

Su madre, Eudosia Méndez Yalli, fue su mayor apoyo. Quedó viuda y crió sola a ocho hijos. Durante años lavó ropa ajena. Ahora trabaja como guardiana en el Ecoturístico de San Cristóbal, en Huancavelica.

Marilyn es la menor de los hermanos. Dice que todos la ayudaron. Su madre le enseñó a ser ordenada y disciplinada. Sus hermanos la ayudaban con las tareas y le decían que siguiera estudiando.

Cuando no tenía plata para libros, iba a las bibliotecas o usaba los de sus hermanos. En casa había una costumbre. Cuando volvía del colegio, le preguntaban qué había aprendido y qué había entendido de lo que leyó.

Uno de los libros que más recuerda es Mi planta de naranja lima, de José Mauro de Vasconcelos. Desde entonces le gusta leer. Prefiere un libro antes que pasar horas con el celular.

Marilyn no tiene teléfono propio. Para esta entrevista, su hermana Cinthia le prestó el suyo. En Lima necesitará uno para hablar con su familia, pero todavía no tiene dinero para comprarlo.

El violín la acompañó tras la muerte de su padre

Después de la muerte de su padre, Marilyn encontró en el violín una forma de sobrellevar la tristeza. Compró el instrumento con lo que ganó vendiendo mazamorras y aprendió a tocar en la iglesia. La primera canción que tocó fue “Estrellita, ¿dónde estás?”. Para ella era una forma de hablarle a su padre, a quien extrañaba mucho.

Durante cuatro años estudió junto a su gatita Pequeñita, que recogió de la calle. Siente que la gata la entendía. Murió envenenada y eso le dolió mucho. Desde entonces evita tener mascotas porque le cuesta afrontar otra pérdida. Dice que le afecta la muerte de animales y de personas, sobre todo cuando es trágica.

En sus ratos libres juega vóley y escucha huaynos antiguos. Entre sus artistas favoritos están Flor Pucarina, Picaflor de los Andes, Chacalón y Tomás Pacheco. De Flor Pucarina recuerda “Sola”, “Trencito macho” y “Vida bohemia”. Dice que esas canciones cuentan historias que siente propias.

No todos creían que podía ingresar

Marilyn no siempre fue de las primeras de su colegio, pero se esforzaba. En sus primeros intentos no consiguió vacante. Algunos le decían que San Marcos, y menos Medicina, no era para alguien de Huancavelica.

También se burlaron de su apariencia y de su casa. Por eso guardó en reserva su preparación. Solo su madre, sus hermanos y los profesores de la academia sabían cuánto trabajaba.

Viajó a Lima solo para rendir el examen de admisión del 25 de octubre de 2026. Compitió con más de 4.000 postulantes por 54 vacantes en Medicina Humana. Pensaba que podía quedar entre los diez primeros. Quedó primera en Medicina y en el cómputo general, con 1.776,750 puntos.

La noticia sorprendió a todos en casa. Su madre, a quien llama “mi tesoro”, viajó de Huancavelica a Lima para acompañarla. Las dos esperaron ese momento por años. Hoy Marilyn está de vuelta en Huancavelica con su familia.

Quiere construirle una casa a su madre

Marilyn piensa en lo que viene. Quiere terminar la carrera y ser una médica que atienda con respeto y paciencia. Tiene otro deseo igual de importante, que es mejorar la vida de su familia.

Sueña con construir una casa de material noble para su madre y sus hermanos. No quiere que sigan soportando la lluvia ni las goteras. No se avergüenza de la casa donde creció, pero quiere que su madre viva más cómoda y segura después de tantos años de trabajo.

También quiere comprarle las comidas que se le antojen y darle las comodidades que no tuvo mientras criaba a sus ocho hijos.

Se irá a Lima, pero lleva Huancavelica en el corazón

Le gustaría llevarse a su madre y a sus hermanos, e incluso a sus mascotas, pero por ahora no se puede.

Antes de que viaje, sus hermanos Emerson y Albert le pidieron que no se olvide de ellos. Marilyn les respondió que los llevará siempre en el corazón, igual que a su querida Huancavelica.

Se irá con la meta de ser médica, cumplir la promesa que le hizo a su padre y volver algún día con más conocimientos para ayudar a su gente. La niña que curaba muñecas ya está más cerca de ejercer la profesión que soñó.

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