La emergencia sísmica que comenzó la noche del 18 de julio no terminó con el terremoto de magnitud 5.4 que devastó el anexo de Pumpunya, en Chongos Bajo. Desde entonces, el valle del Mantaro registró 22 réplicas, casi todas superficiales y concentradas alrededor del mismo epicentro, al suroeste de Chupaca.
La réplica más fuerte fue el último 6 de agosto, con una magnitud de 5.0 de intensidad, que amplió la emergencia a más distritos, como Chongos Alto y Huasicancha en el valle del Canipaco, y los ubicados en el norte de Huancavelica.
Tras estos eventos sísmicos, el último reporte del Instituto Nacional de Defensa Civil confirma 6.441 damnificados, 5.872 afectados, seis fallecidos y 89 heridos.
Chongos Bajo lidera el mapa del desastre
El distrito más golpeado es Chongos Bajo, con 2.437 damnificados, 1.838 afectados, 159 viviendas destruidas, 674 inhabitables y cuatro personas fallecidas.
Le siguen Chupuro, con 1.507 damnificados; Huayucachi, con 602; Huacrapuquio, con 259; Viques, con 239; Yanacancha, con 213; Chongos Alto, con 201; y San Juan de Iscos, con 190.
Aunque la atención inicial se concentró en Pumpunya y luego en Chongos Alto, el balance final muestra que la emergencia alcanzó 32 distritos distribuidos entre Junín, Huancavelica y Lima (la provincia de Yauyos).
Los distritos más golpeados
Distrito Damnificados Viviendas inhabitables Fallecidos Chongos Bajo 2,437 674 4 Chupuro 1,507 513 1 Huayucachi 602 117 0 Huacrapuquio 259 117 1 Viques 239 134 0 Yanacancha 213 147 0 Chongos Alto 201 130 0 San Juan de Iscos 190 … 0
Viviendas inutilizables
El Indeci registra como balance global, 471 viviendas destruidas, 2.127 inhabitables y 2.822 afectadas, una cifra que explica por qué miles de familias continúan viviendo en módulos temporales o fuera de sus casas, soportando temperaturas bajas que rondan los 0 grados centígrados, porque las poblaciones afectadas se ubican por encima de los 3.500 metros sobre el nivel del mar.
La infraestructura pública también sufrió daños. El balance incluye 55 instituciones educativas, 16 establecimientos de salud, 1.016 kilómetros de carreteras, además de afectaciones en dos bienes históricos y dos arqueológicos, como la iglesia matriz de Chongos Bajo, el Copón y la cruz de Cani Cruz.
Sin medios de vida

La secuencia sísmica golpeó la economía de las comunidades rurales.
El reporte contabiliza 1.925 animales menores perdidos, 1.504 afectados, 114 animales mayores perdidos y 230 afectados. También reporta daños en 270 canales de riego, 68 galpones, 20 cobertizos, una bocatoma y redes de agua potable, energía eléctrica y saneamiento.
Pese a que el informe identifica daños en 32 distritos, el Ejecutivo declaró el estado de emergencia únicamente en siete distritos: Chongos Bajo, San Juan de Iscos, Chupuro, Viques, Huacrapuquio, Ahuac y Huayucachi.
El resto de localidades afectadas, entre ellas Colca, Chongos Alto, Huancayo, Pilcomayo, Cullhuas y San Agustín de Cajas, aparecen en el informe sin esa medida excepcional.
La falla que cambió el mapa sísmico del valle
El Instituto Geofísico del Perú (IGP) concluyó que el sismo de magnitud 5.4 ocurrido el 18 de julio fue provocado por la reactivación de la falla Altos del Mantaro, una estructura geológica de aproximadamente 50 kilómetros de longitud. La escasa profundidad del evento, la cercanía del epicentro y la vulnerabilidad de las viviendas de adobe explican la magnitud de los daños registrados en el valle del Mantaro.
Aunque esta secuencia sísmica responde a una falla geológica local, especialistas advierten que el país enfrenta además otro escenario de riesgo: la acumulación de energía sísmica frente a la costa central del Perú.
El físico y sismólogo César Jiménez Tintaya, doctor en Física y docente de la Facultad de Ciencias Físicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), recordó que esa zona mantiene energía acumulada desde el megaterremoto de 1746, cuando un movimiento telúrico destruyó Lima y el Callao.
En declaraciones a RPP, Jiménez explicó que los grandes terremotos registrados posteriormente no liberaron toda esa energía acumulada. Se trata del sismo de 1940 (magnitud 8,0), con epicentro frente a Huacho; el de 1966 (magnitud 8,1), frente a Barranca; el de 1974 (magnitud 8,1), frente a Chilca, al sur de Lima; y el de 2007 (magnitud 8,0), frente a Pisco, uno de los más destructivos de las últimas décadas.
Según el especialista, esos cuatro eventos solo habrían liberado alrededor del 20 % de la energía acumulada desde 1746, por lo que considera necesario fortalecer la planificación territorial, mejorar la calidad de las edificaciones y mantener a la población preparada frente a futuros sismos.

