Arqueólogos andinos avanzan en la construcción de una nueva cronología inca basada solo en dataciones por radiocarbono (método que mide el carbono-14 de restos orgánicos), tras acordar por unanimidad descartar la cronología tradicional en una reunión de investigadores andinos del año pasado.
La cronología tradicional, elaborada en la década de 1940 por el arqueólogo John Rowe, se apoya en la crónica colonial del sacerdote Miguel Cabello de Balboa, que fija en 94 años la vida del imperio hasta la conquista española iniciada en 1532.
El arqueólogo Erik Marsh, especialista en radiocarbono del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina, reconoció que el desafío de reescribir la historia del imperio sigue siendo enorme: “Todavía no tenemos algo que reemplace por completo la cronología tradicional”.
Saqsaywaman guarda una ofrenda de bronce inédita
El arqueólogo peruano Abimael Choqque Torres y su equipo hallaron en octubre de 2025 una ofrenda de 18 objetos de bronce y cobre, entre varillas y espátulas, en Saqsaywaman, sitio ceremonial sobre Cusco, durante un proyecto apoyado por la Universidad de Varsovia.
La arqueóloga Julia Earle, de la Universidad de Varsovia, interpretó la ofrenda enterrada como señal de un cambio repentino en el territorio central de Cusco: “Con esta ofrenda intentan inaugurar un tiempo nuevo; de verdad hay un momento en que todo cambia”.
El arqueólogo peruano Sabino Quispe Serrano explicó que los incas abandonaron o desmontaron las terrazas abiertas de Saqsaywaman, usadas probablemente para banquetes con aliados locales, y levantaron muros de piedra ajustada con bloques gigantes traídos desde lugares ubicados a decenas de kilómetros.
Nuevas fechas adelantan el origen del imperio
Las dataciones de carbón de Saqsaywaman muestran que la remodelación comenzó hacia 1400 y la construcción se aceleró desde 1418, décadas antes de 1438, año de inicio del imperio que fijó Rowe; los primeros resultados están en prensa en la revista Antiquity.
Los arqueólogos Erik Marsh y Kevin Lane, del CONICET, sostienen que el emperador Pachacuti, para destronar a su padre siendo joven a inicios del siglo XV, debió nacer entre 1370 y 1390, según las fechas del sur del imperio.
Nuevas dataciones del sur indican que la cerámica y la arquitectura incas ya aparecían en muchos sitios de Argentina, Bolivia y Chile más de un siglo antes de lo que planteaba la cronología de Rowe y antes de la transformación de Saqsaywaman.

Hallazgos en Ecuador y Argentina cuestionaron la cronología
El arqueólogo Dennis Ogburn, de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte, obtuvo en Chamical, al sur de Ecuador, fechas que ubican un puesto militar inca entre 1432 y 1451, y no entre 1463 y 1471 como indica la cronología tradicional.
El arqueólogo Dennis Ogburn publicó en 2012 en la revista Radiocarbon un artículo que pidió a los arqueólogos andinos construir una nueva cronología inca solo con fechas de radiocarbono, tras conocer fechas tempranas halladas en Argentina que la comunidad recibió con escepticismo.
El arqueólogo Terence D’Altroy, de la Universidad de Columbia, presentó fechas tempranas de Argentina en una conferencia de 1997 y el arqueólogo John Rowe, defensor firme de su cronología hasta su muerte en 2004, respondió que las fechas históricas son más confiables.
Nuevos métodos reducen la incertidumbre del radiocarbono
Los modelos estadísticos avanzados ahora acotan los márgenes de error del radiocarbono hasta un mínimo de 20 años, frente a rangos que antes abarcaban décadas o incluso más de un siglo, según los arqueólogos andinos que trabajan en la nueva cronología inca.
Los mejores registros de anillos de árboles perfeccionan la calibración (comparar fechas de radiocarbono con la edad de los anillos en años de calendario) y los científicos atmosféricos ayudan a los arqueólogos a crear curvas propias para los grandes sitios arqueológicos incas.
Reescribir la historia inca con radiocarbono exige datar ciudad por ciudad, monumento por monumento y aldea por aldea; las fechas de un sitio no se extrapolan a otro sitio y el arqueólogo Dennis Ogburn admite: “Siempre hay otro sitio que podríamos datar”.
Las fechas revelan resistencia local a la conquista
La arqueóloga Elizabeth Arkush, de la Universidad de Pittsburgh, recalibró fechas de la altiplanicie peruana y halló que los pukaras (fortalezas de cima) del pueblo colla y los sitios incas coexistieron entre 30 y 60 años, y afirmó que no eran preincas.
El arqueólogo Francisco Garrido, del Museo Nacional de Historia Natural de Chile, halló en Iglesia Colorada, valle de Copiapó, que entre 1400 y 1440 los incas remodelaron la aldea y aparentemente mataron a quienes se oponían, con cráneos perforados exhibidos como trofeos.
Los arqueólogos Ryan Smith, de la Universidad Estatal de Arizona, y Elizabeth Arkush tomaron hierba ichu del mortero de Sicllani Incacancha y la enviarán a un laboratorio de radiocarbono, cuyos resultados definirán si el sitio conmemoró la conquista o se construyó antes.
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