Lo asesinaron de varias puñaladas. La herida más grave, la que le atravesó el corazón, fue la que acabó con su vida. Después envolvieron el cuerpo en plástico azul y costales de rafia, lo amarraron con cuerdas de nylon y lo arrojaron a un canal de riego como si fuera basura.
Un mes después del crimen, agentes de la División de Investigación Criminal (Divincri) detuvieron a Norma Mallqui Quispealaya (57), pareja del obrero Ovidio Jesús Romero Mallma (48), durante un allanamiento en su vivienda de Orcotuna, en la provincia de Concepción. La diligencia, autorizada por el Poder Judicial, reforzó las sospechas de la Fiscalía, prueba de luminol dio positivo en el dormitorio de la investigada, revelando la presencia de restos de sangre.
El cuerpo del lampero, que trabajaba extrayendo agregados en Jauja, fue hallado la madrugada del 8 de julio en el paraje Chullupe, en el distrito de Sicaya. Flotaba en un canal de riego, con una bolsa de rafia cubriéndole la cabeza y múltiples heridas de arma blanca en el cráneo, el rostro y el tórax. La necropsia confirmó que murió tras recibir varias puñaladas.
Cámaras de seguridad
La fiscal a cargo de la investigación determinó que la última persona que estuvo con vida junto a Ovidio fue su pareja, nueve años mayor que él. Las cámaras de seguridad reconstruyeron parte de sus últimos movimientos. La noche del 1 de julio, a las 11:00, ambos descendieron de un vehículo en la carretera Central, en Orcotuna. Sin embargo, tres horas después, a las 2:07 de la madrugada, Norma aparece sola en el paradero. Más tarde, cerca de las 3:30, vuelve a ser captada a pocos metros del canal, acompañada por un hombre, mientras otras dos personas iluminaban la zona con linternas. Seis días después, el cadáver de Ovidio apareció flotando aguas abajo.
“No se metan con él”
Cuando los hermanos de la víctima iniciaron su búsqueda, Norma les aseguró que no sabía dónde estaba, que tenía el celular apagado y que “seguro ya aparecerá”. Incluso colocó afiches en su distrito con la frase “no se metan con él”. Sin embargo, nunca se comunicó con la familia para informar sobre su desaparición. Los testimonios recogidos durante la investigación describen una relación marcada por constantes discusiones y episodios de violencia, incluso con ataques con arma blanca. La propia investigada también había denunciado hechos de violencia en su contra.
El allanamiento realizado el domingo 2 de agosto en la vivienda ubicada a pocos metros del canal, autorizado por el juez Fidel Palomino León, permitió obtener uno de los indicios más importantes del caso. La prueba de luminol reveló una fuerte concentración de sangre en el dormitorio. Para los investigadores del Grupo 3 de la Areincri, ello refuerza la hipótesis de que el crimen, o al menos parte del intento por desaparecer el cuerpo, ocurrió en ese inmueble.
Durante la diligencia y posteriormente en la audiencia de control de identidad, Norma Mallqui se mostró alterada y desafiante. Su actitud fue tan agresiva que terminó enfrentándose al juez, quien ordenó retirarla de la sala.
Antecedentes
Mallqui, natural de Huancayo, soltera e iletrada, permanece detenida como principal sospechosa del presunto delito de homicidio calificado. Los investigadores sostienen que deberá explicar quién o quiénes la ayudaron a trasladar y abandonar el cadáver en el canal de riego.
La detenida registra antecedentes por hurto y robo agravado, y ya había sido intervenida anteriormente por la Policía. Mientras la investigación continúa, la Fiscalía busca identificar a las personas que habrían participado en el traslado y abandono del cuerpo.

