Que el país se encuentra en un estado permanente de convulsión política, policial, juvenil, delincuencial y hasta destrucción de la naturaleza, es inocultable y hasta peligroso.
VEAMOS EN EL ÁMBITO REGIONAL
- La naturaleza se ensaña contra nuestros agricultores. La aguda sequía, expresada en un intenso calor y carencia de lluvias, está provocando que la siembra grande se retrase. Pues, en setiembre y octubre ya debió haberse sembrado papa, maíz, habas, quedando solo trigo y cebada. Sin embargo, las recientes lluvias permiten augurar algunas esperanzas a los agricultores.
- Varios sectores ciudadanos intensifican sus marchas y protestan por numerosas obras públicas inconclusas y abandonadas. Todo esto por la incompetencia de nuestras autoridades. Según reportes de la Contraloría en Junín existen 90 obras públicas paralizadas, cuyos responsables son el Gobernador regional, alcaldes provinciales y distritales, y hasta entidades como Sedam Huancayo, Electrocentro y MTC.
- La segunda vuelta para elegir al próximo gobernador regional sigue sin despertar expectativas en la población. Ni Fernando Orihuela ni Arnoldo Mallma satisfacen a la gran mayoría de electores. Mientras tanto, la Cámara de Comercio alista un cara a cara entre ambos para la segunda quincena de noviembre.
EN EL ÁMBITO NACIONAL
- La generación Z, compuesta por agrupaciones juveniles y colectivos, se recompone y vuelve a las calles de Lima con marchas de protesta, exigiendo solución a graves problemas como la delincuencia, las extorsiones y la crisis ambiental, traducidos en enormes incendios forestales. Mientras tanto, Keiko, acompañada de algunos ministros, realizará un largo periplo por El Salvador (del 28 al 31 de octubre) para reunirse con Bukele, a quien pedirá que le dicte lecciones sobre cómo vencer a la delincuencia, el sicariato, las extorsiones, así como manejar los penales. Esto muestra que el actual gobierno nunca tuvo un plan integral y consistente para luchar contra estas lacras sociales.
- Y en medio del desorden, Keiko anuncia, también, de manera grandilocuente medidas drásticas para acabar con la violencia e indisciplina, casi delincuencial, en los centros educativos. Otra evidencia de desesperación del gobierno para resolver este serio problema. Los peruanos, chicos y grandes, somos muy ingeniosos para eludir trampas y crear nuevos escenarios delictivos. El problema es de carácter integral y va más allá de medidas represivas.
- El Senado controlado por el fujimorismo publica leyes ninguneando a diputados e ignorándolos en la redacción de los proyectos de ley. Ante la denuncia pública, admiten su error, aduciendo que la corregirán en la fe de erratas. Sin duda, otra gran debilidad política del Senado.
- Y por si todo esto fuera poco, se desata una crisis, nada santa, en los altos mandos policiales. Infidencias y maniobras realizadas por generales sacuden la institución, desnudando la profunda crisis que lacera a esta importante institución tutelar del país. Ambiciones por el poder y sus correspondientes aprovechamientos personales y de grupo sirven de telón de fondo.

