Edgardo Rivera Martínez en visita a Jauja, en octubre de 2013. (Con foto de archivo - Wilber Huacasi).

Amarus, unicornios y quimeras: un retablo poético y mítico de Edgardo Rivera Martínez

Leer a Edgardo Rivera Martínez implica trascender de lo cotidiano hacia un territorio donde lo real y lo maravilloso conviven con absoluta naturalidad. La transición ocurre sin estridencias; cuando el lector lo advierte, ya ha cruzado el umbral de la ficción.
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Escribe: Lilia Figueroa Manyari

Edgardo Rivera Martínez nunca escribió ficción para escapar de la realidad. La utilizó para comprender mejor la condición humana. Su palabra tiene el don de construir personajes cuya carga psicológica nos enfrenta a nuestras emociones, temores, sueños y divagaciones.

La selección reunida en Cuentos de ángeles, unicornios y amarus, publicada por Delirio Ediciones, invita al lector a descubrir las múltiples facetas de la narrativa de Edgardo Rivera Martínez. Desde la mirada de la infancia hasta la reflexión filosófica, cada relato confirma que, para el autor, la ficción fue siempre una forma de comprender la condición humana.

Estos relatos nos conducen tanto a la inocencia como a la crudeza de la realidad. María Josefa de Una Azucena de luz y de colores, o Camilo de Historia de Cifar y de Camilo, desde su condición de púberes, encarnan la ilusión y la esperanza frente a la indiferencia de los adultos. Y aunque sus finales no sean felices, estas vidas nos conmueven porque nos dejan el aprendizaje y la resiliencia como una forma de consuelo.

Rivera Martínez también nos entrega al Amaru, ser mitológico andino que emerge desde las profundidades para estremecernos con un soliloquio donde se entrecruzan el pasado mítico y la nueva realidad llegada de ultramar. Es un personaje que intenta comprender su nuevo lugar en el mundo.

El ángel de Ocongate es, sencillamente, un cuento impecable y estremecedor. Nos conduce con extraordinaria sutileza hacia la realidad de dos mundos que conviven sin llegar a encontrarse plenamente. En ese monólogo sobreviven los hilos desgarrados del mundo andino y de España.

Al leer a Rivera Martínez comprendemos cómo, en él, resuena nuestro Perú, país profundamente mestizo. Así ocurre con Tadeo Pomasunco, protagonista de Azurita, cuento que también forma parte de la importante colección Clásicos de Junín. En él se refleja al mestizo que no solo busca la azurita, esa piedra codiciada por los buscadores de minerales, sino también su propio destino y un sentido de pertenencia. Rivera Martínez nos recuerda que, muchas veces, la búsqueda termina convirtiéndose en una quimera.

El unicornio nos descubre un ser mágico que aparece como una luz llegada de la tradición griega para iluminar la vida de un estoico maestro de escuela. Su presencia, breve y luminosa, le devuelve la ilusión, pero también la aceptación serena de su propia existencia.

La parte literaria de esta selección concluye con un Edgardo estrechamente ligado a la costa y con ese permanente diálogo que sostuvo con la cultura griega. Leda en el desierto, último cuento, posee un aire que inevitablemente nos remite a la tragedia clásica. Es como si la sensibilidad de Sófocles hubiera encontrado una nueva voz entre los arenales de la costa peruana.

Portada de la edición de Cuentos de Ángeles, Unicornios y Amarus, a cargo de Delirio Ediciones.

La segunda parte de este hermoso ejemplar contiene un texto testimonial, otro de los grandes aciertos del libro porque nos permite imaginar el gozo que debió sentir don Edgardo al reunir su propia biblioteca, volumen tras volumen, hasta convertirla en el espacio donde fue construyéndose su universo creativo. El libro se cierra con una línea de tiempo diseñada para comprender el recorrido afectivo y académico del autor y que complementa la comprensión de su mundo creativo.

Es necesario remarcar el impecable trabajo editorial de Jéssica Rodríguez y de Lirio Ediciones por el cuidado, el profesionalismo y la apuesta ilustrada a cargo de Gonzalo Macalupú Chiu quienes nos obsequian un libro con las claves necesarias para ingresar al universo literario de Edgardo Rivera Martínez.

Los ángeles, los unicornios y los amarus dejan de ser únicamente criaturas del imaginario y se transforman en las distintas formas que encuentra nuestro escritor para hablarnos de la esperanza, de la memoria, de la identidad y de la permanente necesidad de creer que la realidad siempre es más amplia de lo que nuestros ojos alcanzan a ver.


* Adaptación de una reseña leída durante el reciente homenaje a Edgardo Rivera Martínez, realizado en la Municipalidad Provincial de Jauja (8 de setiembre). La jornada cultural fue organizada por el Centro Cultural Tinkuyay de Jauja, que dirige Ketty Rivas Villalva, en coordinación con Ediciones De Lirio, a cargo de Jéssica Rodríguez López.

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