El gas de Camisea coloca en debate un modelo económico que privilegia la lógica del mercado mientras amplias regiones del país siguen esperando acceso a los beneficios de sus propios recursos.
Curiosamente, mientras se amplifican las denuncias contra Sánchez, las corporaciones mediáticas guardan silencio frente a los cuestionamientos históricos que pesan sobre Keiko Fujimori.
Keiko Fujimori y Roberto Sánchez representan propuestas opuestas sobre el rol del Estado, la economía y el futuro político del Perú: continuidad del modelo liberal y conservador frente a una apuesta de transformación social, política y constitucional.
El fujimorismo tendrá mayoría, pero esta será relativa si se analiza desde una lógica de alianzas y bloques dentro del Parlamento. Si se formara un bloque democrático de oposición, podría alcanzarse una mayoría en ambas cámaras para enfrentar a la ultraderecha.
La negativa del presidente transitorio, José María Balcázar, de comprar 24 aviones de combate por la astronómica suma de 3,540 millones de dólares provocó que ‘felipillos’ encabecen en el Congreso su destitución. Igual, se consumó la transacción.
Una contienda dominada por el descrédito político y el voto volátil perfila una segunda vuelta inevitable, donde Keiko Fujimori convive con el ascenso inesperado de figuras mediáticas, con un electorado más atraído por el espectáculo que por propuestas sólidas.
A pocos días de las elecciones, el segundo debate es crucial para los candidatos; pues expone propuestas, sus contradicciones y cuestionamientos que pueden definir el rumbo del voto.
Con cientos de candidatos cuestionados, sentenciados y reciclados, estas elecciones evidencian cómo la política se ha convertido en un vehículo para enriquecerse con los recursos del Estado.