El proceso para las elecciones regionales y municipales en Ayacucho atraviesa su etapa final en medio de un panorama dominado por la fragmentación de las organizaciones políticas. Un total de nueve organizaciones compiten por la gobernación regional, en un escenario donde la mayoría de los espacios de debate terminan convertidos en intercambios de acusaciones personales antes que en exposiciones de planes gubernamentales.
El secretario técnico de la plataforma Ayacucho Dialoga, Carlos Loayza, explicó que aproximadamente el 80% del tiempo en los encuentros organizados por instituciones electorales y colectivos civiles se destina a recriminar antecedentes y denuncias entre postulantes. Esta dinámica evidencia la fragilidad de los grupos participantes, los cuales funcionan como frentes agrupados por intereses coyunturales y no como partidos con bases consolidadas ni ideologías claras.
La fragilidad del sistema político nacional se refleja con fuerza en el ámbito subnacional, donde agrupaciones con alta votación en comicios anteriores carecen hoy de listas para la región o la provincia de Huamanga. La falta de una estructura orgánica permanente provoca que estas agrupaciones dependan de la figura de sus líderes nacionales, descuidando la construcción de bases regionales capaces de sostener proyectos de desarrollo a largo plazo.
Por otro lado, el despliegue de recursos económicos durante la campaña genera serias dudas sobre el origen del dinero invertido en merchandising y propaganda masiva. Los presupuestos elevados responden a una lógica donde las candidaturas se asumen como inversiones privadas para recuperar capital mediante la adjudicación de obras públicas, dejando de lado los planes de desarrollo concertado para dar paso al clientelismo.
Existe una profunda inquietud respecto al posible ingreso de fondos provenientes de las economías informales e ilegales que operan en la zona, como el narcotráfico en el VRAEM, la minería ilegal en el sur de la región y la tala indiscriminada. Este flujo de capital sin fiscalización adecuada dinamiza el comercio local e influye directamente en las campañas, comprometiendo la transparencia y la autonomía de las futuras gestiones gubernamentales.
Frente a la propuesta de eliminar el sistema de descentralización impulsada por algunos sectores legislativos, se plantea la necesidad de reformar el modelo actual hacia una gestión por macroregiones. El esquema vigente de delimitación departamental resulta insuficiente, por lo que se requiere una reestructuración basada en ejes económicos integrados y cuencas compartidas para impulsar un verdadero desarrollo territorial en el país.
Puedes ver la entrevista completa AQUÍ.

