El entretenimiento digital en Perú no deja de crecer. La industria de medios y entretenimiento del país facturará US$6.624 millones en 2026, según proyecciones de PwC, con un alza promedio anual de 5,86% desde 2021. El acceso a internet cada vez más accesible y la publicidad digital explican buena parte de ese impulso.
La mayoría de esos usuarios se conecta primero desde un smartphone, antes que desde una consola o una computadora de escritorio. Por eso, las plataformas móviles concentran buena parte del crecimiento del sector. Videojuegos, esports, ajedrez y póker compiten hoy por la atención de miles de peruanos conectados. Cada disciplina construye su propia comunidad, con reglas, plataformas y públicos distintos.
Póker y ajedrez, los deportes mentales que crecen online
En noviembre de 2024, la International Mind Sports Association (IMSA) reconoció oficialmente al póker como deporte mental. La World Poker Federation ingresó como su noveno miembro, en la misma categoría que ocupan el ajedrez, el bridge o el go.
El reconocimiento no cambió las reglas del juego, pero sí confirmó algo que los jugadores ya sabían: ganar depende de leer al rival, calcular probabilidades y sostener la concentración durante horas. Son juegos que involucran destreza mental sostenida que se entrena y por ello pueden ser considerados un deporte.

El ajedrez recorrió ese camino mucho antes que el póker. La disciplina integra el programa de IMSA desde su fundación y mantiene una base de jugadores que no para de crecer en el mundo digital. Ambos juegos comparten una lógica similar: cada decisión tiene consecuencias, y la suerte pesa mucho menos que la preparación.
Antes, para poder jugar en entornos competitivos era necesario acercarse a un club local, o en el caso del poker incluso trasladarse a los grandes centros urbanos durante los eventos importantes. Hoy ambas disciplinas ganan terreno en el ámbito online, y es posible practicarlas desde cualquier lugar en plataformas como Chess.com o Ignition poker en Perú, para practicar tu disciplina favorita e ir elevando el nível de a poco.
Lo bueno del ámbito online es que es posible practicar tus habilidades desde cualquier dispositivo, sin necesidad de acudir a un salón físico. En el caso del poker peudes encotnrar mesas anónimas, de distintos niveles, torneos programados y formatos rápidos hacen que un jugador pueda entrenar su lectura del juego en sesiones cortas.
Quienes practican estos juegos con regularidad suelen encontrar beneficios similares. La práctica regular de un deporte de mente, también llamados juegos de estrategia, mejora la concentración, fortalece la paciencia y entrena la capacidad de análisis bajo presión. Ninguna partida se repite exactamente igual, lo que obliga a adaptar la estrategia todo el tiempo.
El ajedrez y el póker comparten historia en América Latina, con torneos regionales que reúnen cada año a cientos de jugadores dentro de un ambiente cada vez más profesionalizado. El crecimiento de ambas comunidades confirma un patrón. Cada vez más personas prefieren juegos donde la estrategia marca la diferencia entre ganar y perder, y donde cada partida deja un aprendizaje distinto al anterior.
Gaming y esports: los títulos y plataformas que mueven al país
El gaming en Perú ocupa un lugar cada vez mayor dentro del consumo digital. Los ingresos del sector pasaron de US$47 millones en 2017 a US$144 millones en 2021. Según Gestión, la proyección apunta a US$278 millones para 2026, con un crecimiento anual compuesto de 14,1%, una de las tasas más altas de la región latinoamericana.
El perfil del jugador peruano también cambió. Según el mismo informe, el 33,3% de quienes juegan videojuegos en el país son mujeres, una cifra que amplía el estereotipo clásico del gamer. Los dispositivos móviles concentran gran parte de esa base, gracias al bajo costo de acceso frente a una consola o una PC gamer.
League of Legends, Free Fire y Valorant lideran la escena competitiva local, con ligas amateurs y torneos universitarios que se organizan durante todo el año. Dota 2 mantiene una base sólida de jugadores veteranos, mientras que EA Sports FC gana terreno entre quienes prefieren el fútbol virtual. Cada título construye su propia liga, sus propios patrocinadores y su propio calendario de eventos.
Steam, PlayStation Store y las tiendas de aplicaciones móviles concentran buena parte de las descargas en el país. Cada plataforma ofrece su propio catálogo, pero todas coinciden en un patrón: los títulos gratuitos con opciones de pago dentro del juego dominan las descargas totales.
Las plataformas de streaming también forman parte del ecosistema. Twitch y YouTube Gaming concentran buena parte de las transmisiones en vivo, donde jugadores peruanos suman miles de espectadores durante torneos importantes. Esa audiencia sigue creciendo junto con la infraestructura de internet del país, cada vez más estable fuera de Lima.
Lima continúa concentrando la mayoría de los eventos presenciales de esports, aunque cada vez más torneos se organizan en Arequipa, Trujillo y otras ciudades del interior. La tendencia es que crezca la audiencia de este tipo de entretenimiento por fuera de los grandes centros urbanos.
Gran parte de la audiencia aficionada de e-sports, por su parte, sigue los torneos desde casa, en pantallas cada vez más grandes. Así como es posible jugar poker o ajedrez apoyado en un buen dispositivo móvil, en el caso de los e-sports y videojuegos, elegir bien la resolución de pantalla marca la diferencia en la experiencia. Especialmente en partidas rápidas o transmisiones en vivo donde cada detalle cuenta.
La tendencia digital en Perú
El entretenimiento interactivo en Perú ya no se limita a los videojuegos tradicionales. Póker, ajedrez, gaming y esports conviven dentro de una misma tendencia: jugar con estrategia, en comunidad y desde cualquier dispositivo disponible.
Con cifras en alza y nuevas plataformas apareciendo cada año, el país se perfila como un mercado cada vez más activo para estos formatos. Nuevas plataformas, más competencia entre desarrolladores y una base de usuarios que no deja de expandirse marcarán el rumbo de los próximos años.

