Después de cuatro meses de las protestas por el ecocidio del río Yuracyacu, el Consejo Regional de Junín aprobó la ordenanza para proteger las cabeceras de cuenca, pero descartó declarar su intangibilidad y mantuvo sin cambios las competencias sobre la actividad minera y el aprovechamiento de los recursos naturales, puesto que varias de estas funciones están fuera de su potestad.
La ordenanza, aceptada por unanimidad, declara de interés y necesidad pública la conservación y protección de las cabeceras de cuenca del río Yuracyacu, Shullcas, Achamayo y Tulumayo. Sin embargo, la norma no establece restricciones para las actividades mineras ni declara la intangibilidad de estas zonas, como exigían los pobladores desde el ecocidio ocurrido el pasado 27 de abril.
Sin embargo, la ordenanza aprobada constituye el primer instrumento regional surgido a raíz de la contaminación del río Yuracyacu con cianuro, que provocó la muerte masiva de millones de truchas y afectó a familias piscicultoras de Pariahuanca.
No declara la intangibilidad
El punto más relevante aparece en el artículo quinto de la ordenanza. Allí el Consejo Regional precisa que la norma no implica la identificación, delimitación, zonificación ni la declaración de intangibilidad de las cabeceras de cuenca.
Además, señala que tampoco establece restricciones al aprovechamiento de los recursos naturales o al desarrollo de actividades cuya regulación corresponde a la Autoridad Nacional del Agua (ANA), el Ministerio del Ambiente (Minam) y otras entidades del Gobierno Nacional.
En otras palabras, la ordenanza reconoce la importancia ambiental de las cabeceras de cuenca, pero evita intervenir en competencias reservadas al Ejecutivo.
¿Qué sí dispone la ordenanza?
La norma declara de interés y necesidad pública regional la conservación, protección y recuperación ambiental de las cabeceras de cuenca de Pariahuanca (río Yuracyacu), Shullcas, Achamayo y Tulumayo.
También encarga a la Gerencia Regional de Recursos Naturales coordinar con la ANA, el Minam y el Sernanp para priorizar los procesos de delimitación y zonificación de esas cabeceras de cuenca, conforme a la Ley de Recursos Hídricos.
Asimismo, dispone que la Dirección Regional de Agricultura implemente programas de buenas prácticas agrícolas, proyectos de siembra y cosecha de agua y acciones destinadas a prevenir la contaminación de los cauces.
El conflicto sigue abierto
La aprobación de la ordenanza marca un nuevo capítulo en el conflicto ambiental que estalló tras la contaminación del río Yuracyacu.
Desde abril, dirigentes, autoridades locales y organizaciones sociales exigen medidas que garanticen la protección efectiva de las cabeceras de cuenca frente a actividades que puedan afectar la calidad y disponibilidad del agua. La ordenanza aprobada reconoce la importancia estratégica de esos ecosistemas, pero deja cualquier decisión sobre su eventual intangibilidad o sobre restricciones a la actividad minera en manos de las entidades del Gobierno Nacional, como la minería.
Aquí el texto aprobado de la Ordenanza Regional sobre cabeceras de cuenca
Ordenanza Regional Sobre Cabeceras de Cuenca by Huanca York Times

