“El santiago, la fiesta a tayta Wamani, el dios del ganado, está perdiendo sus sentidos”, afirma investigador Pedro Ricce

La fiesta del santiago, iniciada el 25 julio en sur del valle del Mantaro, continúa ahora con la octava del santiago en los distritos de Sicaya, Cajas, El Tambo y otros. "No existe una correcta manera de celebrar el santiago; es diverso", dice el docente e investigador Pedro Ricce.
Fiesta de Santiago celebrado en Tayacaja. Foto: Luis Jara (saposaqta.blogspot.com)
Percy Salomé
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El docente e investigador del quechua Pedro Ricce Santos sostuvo que el santiago, una fiesta originalmente celebrada por los antiguos habitantes del valle del Mantaro en honor a tayta Wamani, el dios tutelar  del ganado y de las siembras, está perdiendo su simbolismo de estrecha relación de la agricultura con la ganadería y la naturaleza. 

Ricce, intérprete y traductor de quechua, señala que dicha pérdida ocurre como parte de la evolución de la festividad del santiago y de su diversidad con que se celebra. El estudioso señala cuatro simbolismos o sentidos del santiago fuetermente impactados:

  1. El agradecimiento a la Pachamama, a tayta Wamani, a los dioses tutelares de los sembríos.
  2. La relación del cultivo de la tierra y la crianza de los animales, extremadamente ligados en la fiesta de tayta Wamani.
  3. La vestimenta del Santiago, que es fabricada con la lana de los animales reunida el año anterior, como la faja, el sombrero, la lliclla.
  4. La cooperatividad. El santiago no es una fiesta individual sino familiar, del ayllu.

 

Aquí el argumento del docente Pedro Ricce:

Santiago, la fiesta a tayta Wamaní

“El santiago es en realidad la fiesta a tayta Wamani, el dios tutelar de los animales y de las cosechas. Las cosechas en los Andes terminan en julio y antes de soltar a los animales para que pasten en libertad en el campo, los señalaban.

El veinticuatro de junio es el solsticio de invierno y exactamente el siguiente periodo lunar, el veinticinco de julio, identifican los españoles como la fiesta de tayta Wamaní, que se extiende hasta la octava, en agosto. Entonces, los españoles lo relacionan rápidamente con el santoral católico que ubica el 25 de julio la fiesta al apóstol San Santiago, conocido como el evangelizador de España.

Lo que hicieron los españoles es, a cada fiesta originaria colocarle una virgen, un santo, una cruz, como pasó con la fiesta del agua, le colocaron a Mamacha Cocharcas, que no tiene nada que ver con una virgen sino con las primeras lluvias de setiembre que luego se convierte en primavera.

Hicieron lo mismo con la fiesta a tayta Wamani y colocaron a san Santiago. Así se convierte en tayta Shanty

La fiesta a tayta Wamaní era con llamas, alpacas, guanaco, vicuña… no tenía nada que ver con toros, vacas ni ovejas, pero el sincretismo es espectacular y ahora también se señalan vacunos“.

Una fiesta diversa

No existe una correcta manera de celebrar del santiago. Sin ir lejos de Huancayo; el santiago del Canipaco es distinto al de yunca (Pariahuanca, Santo Domingo de Acobamba) y es distinto al de los huayllas (toda la pampa de Viques hasta la frontera con Sicaya). En Sicaya ya se ha españolizado muchísimo.

Lo que sí existe son elementos comunes, como el Kuka-Kintuy, que consiste en escoger la coca que representa a los animales que se tiene y de los que se van tener en el siguiente año; como un acto de contabilidad y previsión.

Esa coca escogida se lleva al cerro tutelar. En Huancayo, al Huaytapallana; en la zona de Pariahuanca a Pampalazo, en Santo Domingo de Acobamba a Apu Qaśha. Cada pueblo tiene sus cerros.

También hay el ‘apachikuy’ (el regalo que se envía), el ‘kutichy’ (la devolución de lo que se ha recibido como agradecimiento). Luego el ‘Lusi-lusiy’: en la madrugada del día de la fiesta se baila en torno al fuego. Esto es muy interesante, porque al mismo tiempo de ser una fiesta a tayta Wamani es también una reverencia al fuego, a la candela. En el día ya se hace el almuerzo. Después el ‘kuskachiy’, una tradición súper rara: se junta a una vaquilla con un joven varón, un ser humano, o al revés, una señorita con un toro, le cubren con una manta o con un pullo, dependiendo de los lugares.

Esos cuatro elementos son comunes en todos los santiagos. Es una fiesta que no se celebra un solo día. Por ahí comenzamos con la diversidad y como no se celebra un mismo día, los significados, las simbologías comienzan a ir cambiando”.

Los significados que se van perdiendo

“En la vestimenta del santiago hay muchas cosas que ya no se utilizan. Por ejemplo, la lliklla, originalmente no era de tela sino del pellejo del otorongo negro o marrón claro o casi anaranjado. Ahora hay rosado, violeta. Como toda expresión cultural evoluciona y esa evolución también quita significados, simbolismos, el sentido de la fiesta.

El primero, el agradecimiento a la Pachamama, a tayta Wamani, al dios tutelar de los sembríos. En el halla wanka ves la diferencia, mientras en Chongos Alto se pone papa, maíz, habas, las espigas de trigo, cebada, en el yunca, en Pariahuanca, se utiliza naranja, plátano, chirimoya, palta. Eso es una simbología excepcional que se está perdiendo hoy que es tan importante el reconocimiento de la naturaleza.

La Pachamama, traducido literalmente es madre naturaleza. Es el medio ambiente, una diosa quechua. Ese significado se está perdiendo.

Lo segundo que de un modo dramático ha sido afectado es la relación del cultivo de la tierra y la crianza de los animales, que están extremadamente ligados en la fiesta de tayta Wamani.

El tercer simbolismo que se está perdiendo de modo dramático es con respecto a la vestimenta, que en el santiago es fabricada con la lana de los animales reunida el año anterior y algodón. Por ejemplo, los wallkis donde se contiene la coca son de las alpaquitas que no han logrado sobrevivir al frío. El sombrero debe ser de vicuña cuya lana se cosecha en el chacu, una vez al año. La faja también es bordada una vez cada año. O sea, la simbología del arte, la técnica, la tecnología se está perdiendo porque ahora vemos fustanes hechos a máquina y con hilos sintéticos.

Y un último elemento que creo que se está perdiendo es la cooperatividad, la comunidad, la mancomunidad. El santiago no es una fiesta mía, individual sino familiar, del ayllu”.